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El exorcismo de Emily Rose

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Título Original: The exorcism of Emily Rose
País: Estados Unidos
Año: 2005
Género: Drama-Terror
Duración: 1h59'
Calificación: +12 años
Dirección: Scott Derrickson
Protagonistas: Laura Linney - Tom Wilkinson
Elenco: Campbell Scott - Colm Feore - Jennifer Carpenter

Emily Rose (Jennifer Carpenter) deja su protegido hogar rural para asistir a la universidad sin tener ni la más remota idea de lo que le espera. Una noche sola en el dormitorio, ella tiene su primera aterradora “alucinación” y pérdida de conocimiento. Mientras sus ataques se vuelven cada vez más frecuentes y severos, Emily, una católica devota, elige pasar por un exorcismo conducido por el cura de su parroquia, el Padre Richard Moore (Tom Wilkinson). Cuando la joven muere durante el aterrorizante exorcismo, el sacerdote es acusado de homicidio por negligencia. Erin Bruner (Laura Linney), una reconocida abogada defensora, acepta a regañadientes defender al Padre Moore. Mientras el juicio progresa, el cinismo y ateismo de Erin son afectados por la inquebrantable fe del Padre Moore, y por los escalofriantes e inexplicables eventos que rodean el caso.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Un drama judicial de dudosa eficacia condimentado con algunas escenas del mejor terror de los últimos años.

La raíz del miedo

Una frase al comienzo anuncia que hechos reales inspiraron esta película. De acuerdo, pero uno tiende a creer que esta película está tan basada en hechos reales como Troya está basada en "La Ilíada" de Homero. Es decir, hay una base que puede ser más o menos verídica, pero en todo caso se trata de una versión moldeada en términos cinematográficos para consumo masivo.

Esos términos cinematográficos cumplen sus cometidos, hay que decirlo. Y el plural no es arbitrario: El Exorcismo de Emily Rose contiene dos películas en una. Por un lado tenemos un drama judicial, más o menos atenido a las convenciones del género, en el que una abogada escéptica (Laura Linney) asume la defensa de un acusado por razones de conveniencia (un poco como hacía Richard Gere en La Raíz del Miedo, excelente película que primero llamó la atención sobre la notable actriz que es Linney); y por otro lado acá hay una película de terror sobre una joven poseída por fuerzas oscuras a la que un cura (Tom Wilkinson, correcto) intenta ayudar sin suerte.

Esa película de terror dentro de la película ocupa la menor parte del metraje, lo cual es una lástima porque es la parte más interesante. Y cuando digo interesante quiero decir: hacía tiempo que no sentía ese escalofrío subiendo por la espalda, justo desde la raíz de la columna, probablemente desde… sí, desde… El Exorcista (1973). Tampoco nos apresuremos a hacer comparaciones; aquella película de William Friedkin es y seguirá siendo una obra maestra del género, y probablemente ninguna otra película sobre el tema podrá superar su impacto. Si quieren ver una buena película sobre el ritual del exorcismo (además de un excelente drama sobre una madre desesperada que no sabe qué hacer con lo que le sucede a su hija) no hace falta buscar más: vayan al video y saquen, si pueden, el DVD de El Exorcista reeditada en el 2000 con un par de escenas nunca vistas y algunos efectos agregados. O, al menos, alquilen una vieja copia VHS de la original, que es igualmente extraordinaria.

Pero sin llegarle a los talones, El Exorcismo de Emily Rose se acerca bastante gracias a tres o cuatro momentos de verdadero escalofrío –efectistas, sí, pero efectivos- gentileza del director Scott Derrickson que supo combinar los aportes del fotógrafo Tom Stern, del editor Jeff Betancourt, del compositor Christopher Young y, fundamentalmente, del editor de efectos sonoros (cualquiera sea su nombre) y de esa gran contorsionista de cuerpo y de rostro que parece ser Jennifer Carpenter, la casi debutante que encarna a Emily Rose. Olvídense de todas esas basuras que han salido últimamente tratando de imitar el terror japonés o rehaciendo viejos clásicos del género; son películas de niños al lado de la convicción con que Derrickson muestra los efectos de la posesión de Emily y nos coloca, sobre todo al comienzo, en su punto de vista (mama mía, esos ojos...).

El resto del film es el juicio, y algunos extraños eventos que comienzan a suceder sobre todo a esa abogada escéptica y “agnóstica”, lo suficientemente inquietantes como para que, al menos, ella se plantee la posibilidad de que algunos demonios de hecho caminan entre nosotros. Esta parte del film que, como ya dije, es la menos lograda, al menos se las arregla para no aburrir y hasta plantear algunas interrogantes más o menos atendibles (¿qué tal si…?) que tienen mucho que ver con la fe y con las convicciones religiosas (o no) de cada uno.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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