Cartelera

E.T. el extraterrestre

Recomendada
Título Original: E.T. the extra-terrestrial
País: Estados Unidos
Año: 1982
Género: Aventura-Ciencia ficción
Duración: 2h05'
Calificación: Todo público
Dirección: Steven Spielberg
Protagonistas: Dee Wallace - Henry Thomas
Elenco: Peter Coyote - Robert MacNaughton - Drew Barrymore

A esta altura es probable que no haya una sola persona en el planeta que no conozca la historia. Pero en caso de que seas un extraterrestre, E.T. narra la amistad entre Elliott (Henry Thomas), un solitario niño de 10 años que vive en un suburbio de California, y un pequeño e inofensivo visitante de otro planeta que se ha perdido en la Tierra. Cuando Elliott intenta ayudar a su amigo extraterrestre a regresar a su hogar, ambos deben eludir a científicos y agentes del gobierno decididos a capturar a la criatura para sus propios propósitos.

En los siguientes canales
Comentario de Cartelera.com.uy

Yo quería ser Elliott...

Vi E.T. por primera vez cuando su estreno en Montevideo, en diciembre de 1982. Me acuerdo clarísimo de la expectativa en el hall del desaparecido Cine Censa, repleto de gente (en su mayoría gurises) en la esquina de 18 y Magallanes (donde hoy están los Opera). Mi madre nos llevó, a mí y a mis hermanos. Yo tenía nueve años. Fue una de esas experiencias que cambió mi vida.

No podría jurarlo, pero creo que esa misma noche soñé con E.T. Y a la noche siguiente, y varias noches más ese verano. Vivir E.T., ser espectador de E.T. a los nueve años era casi como formar parte de una aventura. Era como ver cobrar vida, sobre aquella pantalla inmensa, a todos tus sueños y tus fantasías. En aquel momento, claro, yo no lo sabía, pero detrás de toda esa magia en acción había un maestro del entretenimiento llamado Steven Spielberg. Sí, un niño grande y con mucho dinero capaz de convertir en película sus propios sueños y fantasías de niño, y de permitir a todos los demás niños del mundo embarcarnos con él en el viaje.

Seamos claros: yo quería ser Elliott. Yo quería ser ese niño que (aunque ignorado y burlado por todos) escapaba a cualquier rutina ordinaria al descubrir, en el patio de su casa, a un ser extraterrestre. Moría por ser ese chico que de pronto se robaba la atención de sus hermanos (y, más adelante, de todo el barrio) al protagonizar un evento extraordinario. Soñaba con ser ese niño que volaba en su bicicleta, con la luna de fondo y la criatura montada sobre el manubrio. Y quería ser ese niño al que despedía un ser de otro planeta, al que venían a buscar en un platillo volador y cuyo dedo se encendía de rojo en la punta, mientras decía "teléfono casa".

Yo lloré, me reí, salté de emoción, me estremecí, todo en cuestión de dos horas. Y como yo, millones de niños más. Estoy seguro. Es por eso que no quiero volver a ver E.T. Como es obvio, ya no soy aquel niño, y temo que si me expongo a la fantasía de Spielberg una vez más ya no será lo mismo. Seguramente ya no la vea con aquellos ojos de niño de nueve años que no ha vivido mucho y que se deja arrastrar por la habilidad de un director de cine. La pérdida de la inocencia nos tiende esas trampas, y nos priva de volver a vivir experiencias que, cuando niños, sobredimensionamos de manera formidable, inolvidable.

Hace algunos años la volví a ver, de todos modos, en video, y ya no fue lo mismo. Porque, claro, yo ya no era el mismo.
Algunos dirán que no importa, que E.T. tiene, todavía, la capacidad de despertar en cada uno de nosotros a ese "niño que llevamos dentro". Puede ser, pero, ¿saben qué? Prefiero conservar el misterio; no quiero que sea E.T. la película que me confirme de pronto que ese niño de nueve años ya no existe. Básicamente porque yo ya lo sé: aquel niño se fue volando en bicicleta, con la luna de fondo y un extraterrestre montado en el manubrio.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
Comentarios
FILM/1244