El mejor lugar del mundo

El mejor lugar del mundo

  • Titulo original: Away we go
  • Dirección: Sam Mendes
  • Género: Comedia dramática-Romance
  • Protagonistas: John Krasinski - Maya Rudolph
  • País: Estados Unidos-Inglaterra Año: 2009
  • Duracion: 1h38'
  • Elenco: Jeff Daniels - Maggie Gyllenhaal - Allison Janney
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Burt y Verona (John Krasinski, Maya Rudolph) son una pareja a punto de tener su primer hijo que emprende un viaje alrededor de Estados Unidos en busca del sitio ideal para echar raíces. En el camino se encuentran con una serie de parientes y viejos amigos que quizás les ayuden a encontrar su propio destino. O al menos a darse cuenta que eso que llamamos “hogar” no es necesariamente un sitio determinado sino algo que construimos en el camino.

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Con humor y ternura, la película intenta desentrañar los caminos hacia el “sueño americano”, un tema recurrente en la obra del director Sam Mendes. Puede verse como un complemento optimista de su anterior Solo un Sueño (2008).

Sencillez y grandeza

La crisis de pareja ha sido el tema preferido por el británico Sam Mendes a la hora de poner en la mira ciertos comportamientos notorios y comunes de la sociedad norteamericana. Las excelentes Belleza Americana (1999) y Solo un Sueño (2008) desmenuzaban sin piedad ni concesiones esas formas de vida, tan propensas a creer que la felicidad solo se puede lograr si se cumplen determinados preceptos que, muchas veces, dan más importancia a una simple fachada que a las verdaderas necesidades del ser humano.

En esta oportunidad, la anécdota trata - a modo de comedia - la suerte de una pareja de treintañeros a la que el destino le depara la espera no prevista de un hijo. Ante tamaña novedad y la falta de algunos apoyos que descontaban, emprenden un viaje por variopintos lugares – Phoenix, Montreal, Miami, por ejemplo – tratando de encontrar el lugar y ambiente más adecuado para afrontar la crianza de su futura descendencia.

Sin dejar de poner el dedo en la llaga y bajo una aparente inocuidad, Mendes plantea este relato en una tonalidad deliberadamente menos ampulosa y más liviana que la de sus anteriores trabajos. La ácida ironía y la angustiante fiereza que caracterizaron respectivamente a los filmes antes citados, dan paso a un tratamiento afectuoso hacia la pareja central, y a una crítica con mucho de sátira y compasión hacia algunos personajes secundarios importantes en la historia.

El propio director ha manifestado que esta película de alguna manera oficia como un antídoto a Solo un Sueño. Además del tono de comedia con aroma a road movie elegido, al menos en este caso algunas puertas se abren para la pareja de Burt y Verona, algo muy diferente a lo que pasaba con los Wheeler en la película basada en Revolutionary Road, el duro y formidable libro de Richard Yates.

Otro elemento que denota cierta complementación entre estas obras es que, en este caso, más que denunciar el “american way of life” propiamente dicho, se pone el acento en los resultados y en las consecuencias de lo que trae aparejada esa forma de vivir. El haber logrado determinado status social y económico, y hasta el haber formado esa “familia tipo ideal” con el casalito como descendencia, muchas veces no fue ni es garantía de felicidad, en especial si no se tienen en cuenta los verdaderos sentimientos y desde dónde se parte en la búsqueda.

Tales aspectos se ven muy bien reflejados - hasta con humor en algunos momentos - en esa gama de personajes a los que la pareja central recurre - sin suerte - con el fin de encontrar el modelo a imitar. Justamente ellos, que de alguna forma viven por fuera de la mayoría de esos parámetros (por más que en algún momento de debilidad se cuestionan si no serán unos “fracasados”) y que ponen al amor que los une en el lugar más importante, son los que aportan la cuota de esperanza para el porvenir.

En lo que tiene que ver con los rubros técnicos más notorios, esta película vuelve a presentar una sutil y sugerente fotografía a cargo de Ellen Kuras; la música acompaña adecuadamente; mientras que la labor de la pareja protagónica, interpretada por John Krasinski y Maya Rudolph, supera ampliamente sus antecedentes (vinculados fundamentalmente a la TV estadounidense), confirmando a Mendes como un gran director de actores. Hacia el final del filme, una conversación entre sus personajes sintetiza de manera íntima y sutil la idea de que lo realmente importante no pasa por lo que “tendríamos” que ser o lograr, sino justamente por identificar y valorar a tiempo los verdaderos caminos que llevan a la felicidad.


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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