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Whiplash - Música y obsesión

Whiplash - Música y obsesión

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  • Titulo original: Whiplash
  • Dirección: Damien Chazelle
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Miles Teller - J.K. Simmons
  • País: Estados Unidos Año: 2014
  • Duracion: 107'
  • Elenco: Paul Reiser - Melissa Benoist - Austin Stowell
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD Netflix
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Andrew Neiman (Miles Teller) es un ambicioso baterista de jazz, enfocado en lograr llegar a la cima dentro de la elite del conservatorio de música. Acosado por la fallida carrera como escritor de su padre, Andrew se dedica día y noche a convertirse en uno de los mejores. Terence Fletcher (J.K. Simmons), un instructor conocido tanto por sus talentos como profesor como por sus aterradores métodos, descubre a Andrew y lo incorpora como aspirante baterista a su banda de jazz de la escuela. La pasión de Andrew por lograr la perfección se convierte en una obsesión, mientras su despiadado maestro continúa presionándolo hasta el límite de sus habilidades y de su cordura.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Whiplash no es sólo un fascinante ejercicio cinematográfico para bateristas; es una reflexión intensa sobre los límites a los cuales se está dispuesto a llegar para alcanzar una vocación o un sueño.

Sangre en las manos

La de Whiplash es otra de esas historias de éxito que aparecen cada tanto en el cine independiente de Estados Unidos, que es donde (salvo unas pocas excepciones de la industria) se hace el cine más interesante de aquel lado del mundo. Su director Damien Chazelle (Rhode Island, 1985) escribió el guión hace ya varios años, inspirado en su propia experiencia como aspirante a baterista de jazz y en su relación con un rudo profesor. Como le costaba mucho conseguir financiamiento para filmar la película, hizo un cortometraje que era básicamente una escena de su guión; el cortometraje fue seleccionado por el Festival de Sundance, donde obtuvo el premio del jurado en su categoría en el año 2013. Eso bastó para que Chazelle consiguiera el financiamiento para realizar su película, la cual se estrenó al año siguiente en Sundance, obteniendo el Gran Premio del Jurado y el premio del público. Un año después, Whiplash es candidata a 5 Oscar de la Academia de Hollywood, incluyendo mejor película.

Es de desear que el profesor real que inspiró al guionista y director no haya sido tan sádico como el Terrence Fletcher que encarna (tanto en el corto como en el largometraje) J.K. Simmons. Más que un instructor de música y director de banda de jazz, Fletcher parece el líder de un campo de entrenamiento militar, al mejor estilo del temible Sargento Hartman que interpretaba Lee Ermey en Nacido para matar (1987). El tipo realmente parece haber nacido para hacer miserable la vida de los aspirantes a músicos que pasan por su aula. Y sin embargo, ser elegido por Fletcher es algo así como ganarse un lugar entre los mejores. Y Andrew Neiman quiere ser el mejor, no tiene tiempo para novias ni para nada que lo distraiga de su camino hacia la gloria. El quiere ser tan grande como Buddy Rich, aunque tenga que destrozarse las manos practicando la batería hasta sangrar, hasta que Fletcher deje de tratarlo como basura.

No es nada casual que el furioso entrenamiento que sigue Andrew se parezca por momentos al de un boxeador al mejor estilo Rocky Balboa. No es solo el cúmulo de lágrimas, sudor y sangre que riega el protagonista sobre platillos y redoblantes, sino también el tratamiento visual que le dispensa Chazelle (cómo filma a su personaje antes, durante y después de tocar la batería). Por momentos aquello se parece a una pelea sobre un cuadrilátero, solo que en lugar de otro luchador, en la otra esquina hay otro aspirante a baterista esperando que Andrew tire la toalla. Y Fletcher, como el más férreo entrenador, grita, insulta y presiona hasta el límite de la resistencia y de la cordura, solo que este entrenador no le ofrece agua a su luchador cuando está a punto de desmayarse. No es nada casual, decía, porque Chazelle - como parte de la preparación para el rol de Andrew - le hizo ver a Miles Teller nada menos que Toro salvaje (1980), la gran película de Martin Scorsese sobre el boxeador Jake La Motta. Y a ver si la increíble escena final de Whiplash no se parece a la pelea final de Rocky, donde el boxeador se juega todo (su dignidad, su futuro, su autoestima) en un último round.

El corazón de la película es, sin duda, el duelo entre estos dos personajes. Teller está realmente muy bien como el joven músico, pero indudablemente quien se roba el show es Simmons, un veterano actor de reparto (la serie Oz, El Hombre Araña, El quinteto de la muerte, Juno) que aquí obtiene, finalmente, una gran oportunidad de lucimiento que le ha merecido todos los premios posibles. Al guión de Chazelle se le perdonan fácilmente algunos lugares comunes (el temor que genera Fletcher en todos sus estudiantes, como si se tratase de un Tiranosaurio Rex dispuesto a descabezarlos de una mordida; la sombra del fracaso como escritor del padre de Andrew, de la cual el joven quiere escapar a toda costa) y todo gracias al virtuosismo con que el director filma su historia. En esto cuenta al menos con dos colaboradores esenciales: el director de fotografía Sharone Meir y, sobre todo, el montador Tom Cross.

Whiplash no es sólo un fascinante ejercicio cinematográfico para bateristas; es una reflexión intensa (y plenamente compartible, más allá de la profesión o la disciplina que se practique) sobre los límites a los cuales se está dispuesto a llegar para alcanzar una vocación o un sueño.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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