Francotirador

Francotirador

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  • Titulo original: American sniper
  • Dirección: Clint Eastwood
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Bradley Cooper - Sienna Miller
  • País: Estados Unidos Año: 2014
  • Duracion: 132'
  • Elenco: Jake McDorman - Luke Grimes - Navid Negahban - Keir O'Donnell
  • Sitio oficial IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Chris Kyle (Bradley Cooper), SEAL de la Marina de los Estados Unidos, es enviado a Irak con una sola misión: proteger a sus compañeros. Su efectividad como francotirador logró que se convierta en una leyenda. Sin embargo, su reputación también se extendió hacia líneas enemigas que pusieron precio a su cabeza. Pero también enfrenta otro tipo de batalla: ser un buen padre y esposo con su familia que se encuentra del otro lado del mundo.

Trailer

En los siguientes canales

  • TNT

    • Lunes 25 de Marzo

      • 22:00

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Clint Eastwood, que supo hacer películas sobre la guerra que eran humanas, complejas, reveladoras, esta vez hace las cosas más simples. Aquí lo único que importa es la experiencia de Kyle, su asombroso récord de muertes y lo difícil que es volver a casa. No hay nada más.

El acto de matar

Dentro de la lógica militar, tipos como Chris Kyle no sólo son necesarios sino imprescindibles. Cualquier estadounidense que tuviera en su haber la muerte de 160 personas sería considerado, en otro contexto, un asesino en serie. Pero en tiempos de guerra, y vistiendo un uniforme de la Marina de los Estados Unidos, es un verdadero héroe. "La primera vez, ni siquiera estás seguro de que puedas hacerlo", dijo alguna vez Kyle sobre el acto de matar. "Pero yo no estaba allí mirando a esas personas como personas. No me preguntaba si tenían familia. Solo estaba tratando de mantener a mi gente a salvo."

Una reflexión simple y pragmática, casi tan pragmática como ver caer las Torres Gemelas por televisión y salir corriendo a ofrecerse para defender a la patria, sin hacer preguntas. La película de Clint Eastwood que cuenta la vida de Kyle (basándose en el libro autobiográfico que el propio militar publicó tras su regreso de Irak) es igual de pragmática, en el sentido de que acumula acontecimientos simples y directos que ayudan a entender la lógica del personaje: papá Kyle le regala a su hijo Chris, de ocho años, un rifle Springfield y le enseña a cazar; el joven Chris, como buen prototipo texano, quiere ganarse la vida como cowboy de rodeo; el joven Chris, como buen macho americano, le quiere romper la cara al sujeto que está en la cama con su hembra; el joven Chris se enrola en el ejército y soporta la dureza del entrenamiento, como corresponde a un buen macho americano (y más si es de Texas). El joven Chris conoce a la hermosa Taya, que además es inteligente, y se enamora y se casan. Entonces sucede el 11 de setiembre de 2001, y...

Y el hombre Chris va a Irak y se convierte en una verdadera máquina de matar, les salva la vida a incontables camaradas y elimina a decenas y decenas de iraquíes a los que ve como una amenaza. Y se gana el respeto y la admiración de todos sus compatriotas. Y se gana el apodo de "el demonio de Ramadi" por parte de los iraquíes, que le ponen precio a su cabeza. No existe mayor complejidad en casi todo el accionar de Kyle como ser humano, si apenas algún atisbo de duda en sus ojos cuando tiene que decidir si mata a un niño porque parece que lleva un explosivo, o a otro porque juguetea con un arma, y mirá si ese niño va y se convierte en un terrorista y mata a varios de los nuestros...

Y está la otra cara de la guerra, la guerra que se juega en casa. La película, como Kyle, va y viene de un frente de batalla a otro. Porque cuando vuelve a casa, donde lo espera la hermosa Taya, y luego un hijo, y luego otro, Kyle parece no estar allí, parece que se ha quedado en Irak junto a sus compañeros. Parece que mira como si estuviera mirando a través de la mira de su rifle, y no se sabe qué le está pasando por la cabeza. Quizás sean síntomas del estrés postraumático, quizás es simple desgaste matrimonial porque, bueno, no es fácil estar tanto tiempo fuera de casa. Pero Kyle es un hombre íntegro, lo que pasa es que hace un trabajo estresante, hay que entenderlo...

Eastwood, que supo hacer películas sobre la guerra que eran humanas, complejas, reveladoras - como el notable díptico compuesto por La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima (2006) - esta vez hace las cosas más simples. Aquí lo único que importa es la experiencia de Kyle, su asombroso récord de muertes y lo difícil que es volver a casa. No hay nada más. Ni cuestionamientos a su patriotismo ciego (una o dos veces alguien le pregunta si sabe por qué o contra quién están peleando, pero Chris no está allí para hacerse preguntas) ni algún tipo de reflexión sobre los efectos de la guerra en los ex combatientes, como lo hacía brillantemente La conspiración (In the Valley of Elah), aquella película de Paul Haggis en la que Tommy Lee Jones buscaba a su hijo desaparecido tras su regreso del frente de batalla.

Si Eastwood quiere decirnos algo sobre el concepto de heroísmo (en lo que insisten permanentemente los ex camaradas de Kyle, que lo saludan entre prótesis y cicatrices) esto se borra ligeramente con cada agradecimiento emocionado por su valor, por su coraje, que Kyle recibe con la humildad de quien sólo estaba cumpliendo con su deber. "Estoy dispuesto a conocer a mi Creador y responder ante él por mis acciones", dice Kyle cuando se le pregunta si alguna vez se ha cuestionado sobre las cosas que ha visto o que ha hecho en el cumplimiento de su labor. Y ahí aparece una constante muy ligada a Texas, a los Estados Unidos, al fanatismo y a la guerra: Dios como único juez del soldado. No hay que olvidar que George W. Bush, el presidente que decretó la guerra contra Irak, era un fanático religioso de Texas que afirmaba estar cumpliendo una misión encomendada por su Creador.

El espectador sólo se entera del triste desenlace de Kyle por una leyenda justo antes de los créditos finales. El 2 de febrero de 2013, Kyle y un amigo fueron a practicar tiro con un ex marine llamado Eddie Ray Routh, como forma de ayudarle a superar los traumas que arrastraba desde su regreso de la guerra de Irak. Según un mensaje de texto que Kyle le envió ese día a su amigo, Routh estaba "loco como una cabra". Routh acabó con la vida de ambos de varios disparos. Trágica ironía: el "demonio de Ramadi", a quien los iraquíes no habían podido aniquilar durante cuatro incursiones militares, fue asesinado por un ex combatiente de 25 años de edad, "loco como una cabra". Pero esta ironía a Eastwood parece no importarle, al punto de que la deja fuera de la película. Lo que le importa es la travesía del héroe, el récord del francotirador más letal en la historia de los Estados Unidos.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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