Podestá-Tournier

Octavio Podestá, Walter Tournier

  • Muestra: Podestá-Tournier
  • Género: Escultura

Ficha

Resumen

OCTAVIO PODESTÁ Y WALTER TOURNIER


Octavio más cerca


En casi todo el país, desde Guichón a La Paloma, desde San Gregorio de Polanco a Montevideo, nos encontramos con grandes esculturas de Octavio Podestá mimetizadas con el entorno que reflejan su sueño de integrar el arte y la sociedad.
Su intensa tarea de creador-investigador lo ha hecho incursionar en el uso de diferentes materiales con sus diversas posibilidades y crear distintas formas expresivas. En esa búsqueda constante ha transitado por obras de gran formato, mediano y pequeño así como en el diálogo entre colores: marrones y herrumbres que enriquece con azules, ocres, rojos o negros.
Esta muestra, integrada por obras de pequeño y mediano formato, nos invita a seguir apreciando el trabajo del experimentador y reconocer su estilo ya familiar, pero a diferencia de aquellas de emplazamiento urbano, nos permiten el acercamiento desde un ángulo de visión diferente. Como consecuencia se nos presenta la posibilidad de captar su trabajo desde lo íntimo, nos hace sentir el carácter hondo, entrañable y hasta lúdico que tienen las obras y que son el fiel reflejo de su creador.
Creo interesante mencionar la forma que Octavio adopta para vincularse con las obras de esta muestra y con otras que atesora en su taller. En principio las observa fijamente evaluando, luego sus ojos se dulcifican y les dedica entonces una de esas miradas que se reservan para los seres queridos; inmediatamente se acerca y las acaricia siguiendo sus formas, asperezas y lisuras y va narrando alguna historia sobre cada una de ellas, habla de sus particularidades, de dónde proceden los materiales utilizados o incluso sobre las dudas que se presentaron durante el proceso de realización.
Este conjunto de obras de Octavio Podestá no nos muestra el producto de la lucha del titán con los grandes volúmenes y recios materiales, nos muestra las creaciones de un maestro que se permite ser un niño jugando.

Pilar González
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WALTER TOURNIER


El otro por sí mismo

La frase de Jean Baudrillard resulta útil para pensar, desde esa dualidad, la personalidad y la obra de Walter Tournier como cineasta, maquinista, diseñador, artesano, escultor o arquitecto. Esa multiplicidad de aspectos bajo los cuales es capaz de presentarse (aunque el eje de su trayectoria sea la animación cinematográfica) está contrarrestada por una "mismidad" esencial: todas sus creaciones proceden de una misma comunión entre intelecto y manualidad. La inmanencia de la factura manual es el afinado tamiz por el cual Tournier logra pasar desde siempre todo lo que hace. No importa la escala. Ya sean los Tatitos como otros tantos personajes de sus marionetas animadas, ya sea la estructura arquitectónica de madera y vidrio con la que concibió y construyó su propio taller, todo responde a ese productivo consorcio de oficio técnico y fertilidad creadora.
Las construcciones en madera y metal que ahora se exponen son un resultado directo de esa dialéctica. Una vez realizado el boceto a lápiz sobre papel, la materialización es un tema exclusivamente de tiempo (siempre breve). En esas piezas dialogan la suave curvatura de maderas trabajadas hasta la tersura y la meticulosa orfebrería de estructuras de alambre, ambas al servicio de una geometría sensible, equilibrada. Conservan cierta resonancia del estereotipo escultórico tradicional, cierta vocación monumental en modelo reducido, pero son objetos cuya autonomía estética no deviene de la fidelidad a un determinado material ni de la concepción espacio-temporal propias del escultor, sino de una lógica creativa diferente, de una deriva artístico-artesanal que recorre diversas técnicas y materiales confiada en la posibilidad de (re)producir físicamente los dictados de la imaginación. Sin vanidad y con humilde asombro de sí mismo, Tournier confiesa que ya no existen, para él, obstáculos que le impidan lograrlo.

Gabriel Peluffo Linari

Salas

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ARTE/17788