La forma del agua

La forma del agua

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  • Titulo original: The Shape of Water
  • Dirección: Guillermo Del Toro
  • Género: Drama-Romance-Fantasía
  • Protagonistas: Sally Hawkins - Octavia Spencer
  • País: Estados Unidos Año: 2017
  • Duracion: 123'
  • Elenco: Michael Shannon - Richard Jenkins - Michael Stuhlbarg - Doug Jones
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: Flow | Cablevisión
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

La forma del agua es un cuento fantástico que transcurre en Estados Unidos alrededor de 1963, con el trasfondo de la Guerra Fría. En el laboratorio secreto donde trabaja, en unas instalaciones de alta seguridad del gobierno, la vida de la solitaria y silenciosa Elisa (Sally Hawkins) cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: una criatura anfibia con la que establecerá una relación inesperada. Ganadora de 4 Oscar 2018, incluyendo mejor película y mejor director (Guillermo del Toro).

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

Fábula, creatividad y realismo


Hace ya 25 años Guillermo del Toro dirigía Cronos. Desde ese momento, y con la fantasía como principal instrumento, ha compartido a través de su cine una más que interesante visión del mundo y sus aconteceres. Su obra, algo despareja y con algún tropiezo notorio - por ejemplo Mimic (1997) y La cumbre escarlata (2015) - ha cimentado de todas formas un cine de autor que esta película confirma y que muestra al director en un momento de suma madurez.

 

Elisa Espósito es una mujer muda que en los primeros años de la década del sesenta, plena guerra fría, trabaja en la noche como limpiadora en una especie de laboratorio secreto de los Estados Unidos. Sus únicos amigos son un vecino sesentón y homosexual, y una compañera de trabajo de raza negra que dice todo lo que Elisa no puede. En el momento en que, a su lugar de trabajo, traen de manera ultra secreta a una especie de humanoide anfibio hallado en Sudamérica, cambiará radicalmente la rutina del laboratorio y fundamentalmente la vida de Elisa. La trabajadora se acercará progresivamente al recién llegado, hasta llegar a entablar un romántico y sensual vínculo amoroso.

 

Con esa trama tan básica, este trabajo podía haber sido uno más de los tantos que se han hecho apelando a lo fantástico como ingrediente fundamental (El monstruo de la laguna negra de Jack Arnold, de 1954, es una clara referencia reconocida por el propio Del Toro); sin embargo, estamos ante una obra que, por su encanto y profundidad, podría perfectamente erigirse en una de esas referencias que cada tanto marcan los distintos géneros cinematográficos.

 

El filme logra, recreando con eficacia el contexto histórico en el que está ubicado, aunar el candor de un fabulesco cuento de hadas - incluyendo homenajes notorios al cine de clase B y a musicales inolvidables - con una interesante reflexión no carente de denuncia en relación a varios temas como el racismo, el desprecio y miedo hacia el diferente, el machismo, la homofobia y el acoso sexual. Para que esto suceda hay algunos puntos fundamentales. El primero y fundamental es que Del Toro, a través de la empatía que despiertan los personajes y empleando un tono narrativo conciso y ameno, sumerge rápidamente al espectador en la anécdota y hace que la siga con interés y disfrute. Al mostrar a los personajes en su vivir y necesidades cotidianas, como la masturbación de Elisa cada noche antes de ir a trabajar, o las dificultades por las que pasan sus vínculos más cercanos, aportan credibilidad y humanidad a la historia.

 

El elenco también es muy importante. Sally Hawkins brinda una sutil y fascinante actuación en la que congenia fragilidad, inocencia y valentía. Sus amigos, interpretados por los talentosos Richard Jenkins y Octavia Spencer, lucen de acuerdo a sus antecedentes, mientras que Michael Shannon, en su personaje de Strickland, es el perfecto contrapunto malvado de la historia. Las delicias en el vestuario de Luis Sequeira, en la fotografía de tonos mayormente verdes y azulados de Dan Laustsen y en la banda sonora de Alexandre Desplat, completan un panorama acorde a las virtudes ya señaladas.

 

El cine de Del Toro incita a la rebeldía. A su manera, confrontando y también compartiendo con el público su visión de la realidad y de lo que no es tan real. Al menos por esta vez, esa rebeldía trae consigo, en forma y concepto, una fascinante cuota de creatividad, realismo y ternura.

 


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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