Sangre de campeones

Sangre de campeones

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  • Titulo original: Sangre de campeones
  • Dirección: Sebastián Bednarik -Guzmán García
  • Género: Documental
  • País: Uruguay Año: 2018
  • Duracion: 75'
  • Tipo: Documental

Ficha

Resumen

1924: un grupo de hombres, futbolistas amateurs de profesiones diversas y orígenes humildes, emprenden viaje rumbo a la mayor aventura de sus vidas. Parten desde Uruguay hacia Europa para desembarcar en el París de los años locos donde los esperaba, contra todo pronóstico, la gloria Olímpica y el asombro del mundo entero. Esta hazaña sería la primera de otras que vendrían en 1928 y 1930.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

Bendito País


Todo parecía meticulosamente calculado. El estreno de una película que recrea las glorias de nuestro fútbol en 1924, 1928 y 1930 en los albores de una nueva Copa del Mundo, aseguraría una amplia repercusión. Si se tiene en cuenta todo lo que genera actualmente nuestra selección - creo que es el primer Mundial de los que he vivido en que he escuchado varias veces cosas como por ejemplo "pensar en el título no es una utopía", "tenemos equipo como para soñar" y cosas por el estilo- el interés por un documental que habla de gestas deportivas pasadas, seguramente se potenciaría.


El uso repetido del modo condicional tiene que ver con que las cosas no han salido tan redondas como se pensaron y las repercusiones han sido, en su mayoría, por temas a priori impensados. Algunos motivos hasta resultan pintorescos, como la polémica que se ha desatado en el propio equipo técnico del filme. Uno de los investigadores, el periodista y vocero de Tenfield Atilio Garrido, aduciendo que la película contiene varios errores de información ha pedido que se saque su nombre de los créditos, y también desde algunos sectores cercanos a uno de los equipos grandes se ha manifestado disconformidad porque, según ellos, la película no les hace justicia. Los errores de información ya se han corregido en la versión actualmente en cartel, al igual que lo del nombre del periodista en cuestión. La evidencia dice que los errores estuvieron, por lo que estamos ante una desprolijidad evitable, notoria, y que no tiene demasiada explicación.


Dicho esto, también hay que decir que la película tiene muchas virtudes. Los directores del documental, Sebastián Bednarik y Guzmán García, desde la productora Coral Cine ya han abordado lo deportivo en muy interesantes trabajos como Mundialito (2010) y Maracaná (2014). En estas películas - en especial en la primera, con la incidencia de la dictadura y el comportamiento de la sociedad uruguaya en ese momento - ya se ve algo que en Sangre de campeones es muy notorio: que la mirada trasciende el hecho deportivo en sí para adentrarse en aspectos personales, sociales y políticos.


Tras un inicio en el que brevemente se hace mención a los primeros intentos de lo que después se llamó fútbol, la película va tejiendo de forma concisa y muy clara un paralelismo en relación a los triunfos deportivos y su importancia en la consolidación de la identidad de un país que, hasta ese momento, no conseguía desprenderse del todo de las circunstancias históricas que dieron lugar a su formación. Las voces en off de historiadores y periodistas - entre otros, Gerardo Caetano, Ricardo Piñeyrúa, Raúl Castro y Eduardo Ribas - al tiempo que se refieren a las hazañas, pintan cabalmente como se vivía por estos lados todo aquello.


Uno de los hallazgos del filme está en el material de archivo utilizado. A las fotos, videos - muchos de ellos inéditos - y las notables ilustraciones de Oscar Larroca se le suma la palabra de protagonistas como Héctor Scarone y Pedro Cea, hecho que le da al relato un grado de frescura entrañable. A medida que el filme avanza, y sin dejar en ningún momento el tono épico del relato, las historias más generales van cediendo espacio a las de dos de los principales referentes de aquellas gestas, José Nasazzi y José Leandro Andrade; algo así como el caudillo heroico uno y el rebelde simpático e irresponsable el otro.


A las virtudes técnicas ya anotadas, vale también destacar la música de Hernán González y el notable trabajo de sonido a cargo de Daniel Márquez.


En síntesis, más allá de las polémicas y sin desconocer que en un trabajo de este tipo la veracidad en la información es vital, la película se sobrepone y consigue cabalmente conjugar las hazañas deportivas con el homenaje a quienes participaron en ellas, y especialmente con la influencia de todo aquello en la identidad uruguaya. Es que no está muy alejado de la verdad Gerardo Caetano cuando dice: "El fútbol es la religión laica del Uruguay".

 


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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