La flor de la vida

La flor de la vida

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  • Titulo original: La flor de la vida
  • Dirección: Claudia Abend -Adriana Loeff
  • Género: Documental-Drama
  • Protagonistas: Aldo Macor - Gabriella Pelissero
  • País: Uruguay Año: 2017
  • Duracion: 86'
  • Sitio oficial IMBD
  • Tipo: Documental

Ficha

Resumen

Aldo y Gabriella llevan casi 50 años de matrimonio, tienen tres hijos y varios nietos, y se preparan para vivir su vejez en tranquilidad. Pero algo no está bien. Aquellos jóvenes que se apasionaron el uno por el otro en los años 50, que juraron amarse y acompañarse hasta el último día, están distanciados. Sus personalidades, sus intereses y sus formas de ver el mundo ya no son las mismas. Y al cumplir los 80 años comienzan a preguntarse: ¿por qué estamos juntos?

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Comentario de Cartelera.com.uy

Sólo amor

Ya desde el principio la idea lucía más que interesante. Un aviso en el diario invitaba a comunicarse con un número telefónico a personas de más de 80 años que pensaran que sus historias de vida pudieran ser tan interesantes como para llevarlas al cine. Adriana Loeff y Claudia Abend, las responsables de este documental, no tenían la menor idea de la receptividad que podría tener un llamado tan peculiar, pero la realidad dijo que la respuesta fue masiva y - por lo que se desprende de la película - entusiasta. Las entrevistas tuvieron lugar en un teatro vacío, con tan solo una silla y la cámara como austero y propenso escenario para que las personas se sintieran cobijadas al sacar para afuera nada menos que su propia historia de vida.


Ya en su primer trabajo, Hit (2008), que incluía aquella para nada sencilla entrevista al Canario Luna (en mi opinión, una de las escenas más crudas e intensas del cine uruguayo), esta dupla había demostrado suma paciencia y sensibilidad en entrevistas a los músicos responsables de cinco de las canciones más populares de la música uruguaya.


Esto se confirma plenamente en este documental, a cuya edición llegaron luego de muchas horas de grabación y sin saber si tendría un tinte colectivo o si se concentraría solamente en alguna vivencia en particular. El resultado final habla de una elección matizada. Si bien se profundiza en uno de los casos, no faltan testimonios de personas que no tienen vínculo con la historia central, pero que de alguna forma ubican en un contexto más general algunos sentires y comportamientos inherentes y comunes a una franja etaria tan particular. La visión general que se desprende de estos testimonios complementarios elude el golpe bajo, la lástima o la autocompasión. El respeto por la persona entrevistada está siempre presente y la emoción que se genera - que no es poca - nace desde lugares profundamente vitales. Ese respeto también está presente en el tratamiento de la historia principal.


Aldo y Gabriela se conocieron en Venezuela cuando ambos rondaban los 30 años en una etapa en que Aldo, de nacionalidad italiana, se encontraba en ese país por asuntos laborales. La estampa y la personalidad extrovertida y avasallante de Aldo - la misma que mostró a sus 83 años en la mayoría de las entrevistas con las directoras del film - conquistaron a Gabriela. Al poco tiempo se casaron, tuvieron tres hijos y vivieron sus mejores años en el país caribeño. Esos años de felicidad se ven subrayados por el abundante material de archivo que la familia atesora, en especial de momentos de vacaciones y esparcimiento. El casamiento de una de sus hijas con un uruguayo trajo a la pareja hacia estos lados. Todo seguía en una aparente normalidad hasta que, un tiempo antes de que Aldo se presentara al llamado de las directoras, Gabriela decide separarse; lo que antes le atraía, ahora la abruma y sobrepasa.


Con el nudo central definido, la mayor parte del film se concentra en seguir y acompañar a un hombre que sufrió un mazazo inesperado. Alguien seguro de sí mismo, acostumbrado a atraer al sexo opuesto y a llevar una marcada posición de liderazgo en la pareja, se enfrenta a la soledad justamente a una altura de su vida en que los brillos de la juventud ya no están, y si bien Gabriela sigue presente en su vida, lo hace desde una posición totalmente antagónica a la del pasado.


Uno de los méritos de la película es que en ningún momento decae el interés del asunto. Ya sea en momentos más agradables o hasta en otros un poco más oscuros, el buen pulso narrativo está siempre presente. La forma en que el paso del tiempo y el desgaste puede afectar algo establecido y que se da por seguro, está reflejado con gran sensibilidad. En especial, en tres momentos antológicos que pueden oficiar perfectamente como una síntesis entrañable de lo que este trabajo transmite.


Uno es cuando Aldo, entre resignado y dolorido, dice en el marco de un recuerdo de la juventud - con el video de la época reafirmándolo desde las imágenes - que ahora, ella, ya no lo mira como antes. Otro, cuando se refiere al aroma de Gabriela como "olor a casa", y el tercero, quizás el más descriptivo, cuando en uno de los testimonios, una señora de rulos grises y elegancia innata responde con dos palabras acerca de qué es para ella lo más importante en la vida: "sólo amor".


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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