Mi obra maestra

Mi obra maestra

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  • Titulo original: Mi obra maestra
  • Dirección: Gastón Duprat
  • Género: Comedia
  • Protagonistas: Guillermo Francella - Luis Brandoni
  • País: Argentina-España Año: 2018
  • Duracion: 100'
  • Elenco: Raúl Arévalo - Andrea Frigerio - María Soldi - Alejandro Paker
  • IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Arturo (Guillermo Francella) es un marchand de arte encantador y sofisticado, aunque un poco inescrupuloso. Renzo (Luis Brandoni) es un artista plástico talentoso y un poco salvaje, que se encuentra en franca decadencia. Si bien los une una profunda y vieja amistad, no coinciden en casi nada. Arturo intentará por todos los medios revertir la suerte de su amigo y colocar su obra en el mercado. Sin embargo, la obstinación y terquedad de Renzo harán fracasar cada tentativa.  Pero cuando todo parece perdido, Arturo pondrá en marcha un plan tan extremo como genial.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

El arte, y todo lo demás


El equipo que integran Mariano Cohn y los hermanos Gastón y Andrés Duprat sigue metiendo sus narices, ojos y orejas en el mundillo del intelectualismo y del arte. En este caso, mientras Andrés figura nuevamente como guionista, Gastón dirige en soledad con Mariano pasando de codirector al rol de productor. Se dice que, en el próximo proyecto, los roles entre estos dos últimos se invertirán.


En especial en los dos filmes anteriores, el trío llegó casi a la excelencia. El hombre de al lado (2009), y más aún El ciudadano ilustre (2016), son trabajos especialmente irónicos, ácidos, entretenidos, potentes, reflexivos y de notable factura técnica. Todos estos calificativos ponían la vara muy alta y en este caso, sin llegar al nivel de las anteriores, estamos ante una película disfrutable y con muchos valores.


La historia refiere a los distintos momentos por los que pasa la relación entre dos amigos: Arturo, un marchand altivo, elegante y bastante inescrupuloso y Renzo, un pintor que gozó de gran prestigio en los 80´s, al que las deudas y la falta de reconocimiento han convertido en un bohemio y veterano gruñón con atisbos todavía de aquel talento. Si bien a lo largo de la narración van apareciendo otras subtramas, estas siempre tienen a la historia central como punto de partida y referencia.


El filme está definido, a grandes rasgos, en tres partes claramente identificables. En el principio, y tomándose el tiempo necesario, se presenta a los personajes en base a un tipo de contrapunto que va de la mano con la comedia costumbrista. Al promediar la historia se van desarrollando los conflictos más importantes, ya en un tono bastante más sombrío, mientras que en el último cuarto, ya cercano al final, alguna vuelta de tuerca reflexiva e irónica trae consigo una cuota de frescura y redención.


Como ya es costumbre en las historias del trío, el tono amable con que se cuenta la mayoría de la anécdota no esquiva para nada la crítica a determinados comportamientos para nada edificantes de la intelectualidad y del mundo del arte. Un detalle a tener en cuenta es que Andrés Duprat es actualmente el director del Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina, por lo tanto conoce bastante el medio sobre el cual escribe. Un gran mérito de este guionista es la forma en que, al cabo del relato, inventa, deshace y rearma sus personajes sin que los zurcidos y variantes afecten una narración generalmente ágil y coherente.


A diferencia de lo que pasaba en los trabajos anteriores, en ciertos momentos - quizás como resultado de algunos hechos un tanto inverosímiles - se percibe cierta tendencia hacia la banalización y la superficialidad, no pudiendo disimularlo ni siquiera alguna vuelta de tuerca apropiada e inteligente.


Es en los rubros técnicos que la película alcanza su mayor nota. Las locaciones elegidas, la puesta en escena y la fotografía de Rodrigo Pulpeiro rayan a gran altura, mientras que otra vez el acierto en el casting es evidente. Guillermo Francella y Luis Brandoni son realmente el marchand y el pintor en dos personajes a medida. También se lucen Andrea Frigerio como una snob millonaria y el español Raúl Arévalo (uno de los azafatos en Los amantes pasajeros, aquel fallido intento de Pedro Almodóvar), como un frustrado aspirante a alumno de Renzo, el pintor.


La gráfica esta vez fue levemente para abajo, esperemos que la tendencia no se consolide y que el futuro de este trío por demás creativo pueda traernos una verdadera obra maestra.


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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