Roma

Roma

  • Titulo original: Roma
  • Dirección: Alfonso Cuarón
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Yalitza Aparicio - Marina de Tavira
  • País: México-Estados Unidos Año: 2018
  • Duracion: 135'
  • Elenco: Diego Cortina Autrey - Carlos Peralta - Marco Graf - Daniela Demesa
  • IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Roma es el proyecto más personal del director y guionista ganador del Oscar Alfonso Cuarón (Y tu mamá también, Gravedad), y la primera película mexicana en ganar el León de Oro del Festival de Venecia. La historia nos adentra en la vida de Cleo (Yalitza Aparicio), una joven empleada doméstica que trabaja en la casa de una familia de clase media de la Colonia Roma en la Ciudad de México, durante la turbulenta década de 1970.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

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Roma, la octava película del mexicano Alfonso Cuarón es, más allá de toda opinión subjetiva, uno de los hechos culturales más relevantes del 2018. A tal punto lo es que la industria de Hollywood, siempre atenta a recoger y legitimar a su manera lo más llamativo que sucede en el mundo del cine, se encamina a coronarla como una de sus preferidas en un año en que ninguna película de Estados Unidos ha llamado tanto la atención. Es muy probable, casi un hecho diría, que Roma gane el Oscar como mejor película extranjera y esté peleando como favorita en algún otro rubro, como el de mejor dirección. Cuesta recordar una película latinoamericana que haya generado tal grado de aclamación mundial.


Claro, no se trata de una película latina más. Se trata de la nueva película de un director bien instalado en la gran industria desde hace años (Roma es, de hecho, apenas su tercer película filmada en México y la primera desde la notable Y tu mamá también, de 2001), un director que viene de ganar dos Oscar por su anterior film, Gravity (2013), que fue un gran éxito de taquilla a nivel mundial. Roma es también una película producida y estrenada por Netflix casi en simultáneo que en cines de todo el mundo, lo cual ha generado debate y cruce de opiniones entre exhibidores, distribuidores, programadores de festivales y otros actores de la industria que siguen enfrentados por una cuestión casi irrelevante a esta altura: dónde se ven o se deberían ver las películas.


Más allá de si en Netflix o si en salas (personalmente, recomiendo mucho apreciarla en una sala de cine, sobre todo si es una sala con la calidad de exhibición y sonido de la nueva Cinemateca Uruguaya), hay un autor cinematográfico en Cuarón, y eso es lo que realmente importa. Un cineasta capaz de asumir el riesgo de volver a sus orígenes, en lugar de seguir cómodamente instalado en el cine blockbuster de gran escala como lo eran Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), Niños del hombre (2006) y la propia Gravity. No es que Roma sea una película "pobre"; hay un gran presupuesto y un gran despliegue en algunas escenas, pero en su mayor parte se trata de una película intimista, que recrea parte de la infancia de su director, quien creció en una familia de clase media acomodada en la Colonia Roma de Ciudad de México. Una familia disfuncional como muchas, con un matrimonio quebrado y una empleada con cama que se encargaba no sólo de las tareas de la casa sino sobre todo de la crianza y el cuidado de los niños.


Y allí es donde pone el foco Cuarón, en lo que él mismo ha llamado "una declaración de amor" a las mujeres que lo criaron. Allí están su madre (muy buen trabajo de Marina de Tavira, la única actriz profesional del elenco), una mujer de carrera desestabilizada por el abandono de su esposo; una abuela casi silenciosa; y sobre todo una empleada/niñera, Cleo (la debutante Yalitza Aparicio), inspirada en la verdadera mujer que ocupó ese rol en la familia del director. Una mujer de origen mixteco al servicio de una familia de "güeros", como se le llama en México a las personas de tez clara, pelo castaño o rubio en un país de población mayormente indígena.


Es este el mejor aspecto, el más interesante y el más logrado dramáticamente de Roma: un retrato de la vida familiar burguesa en el México de los primeros años '70. Pero Cuarón adopta el punto de vista excluyente de Cleo, con lo cual la película es también un retrato de las diferencias de clase de la época (sin duda vigentes hoy), con apuntes muy precisos sobre el lugar que ocupaba cada quién en esa vida doméstica en la cual había sirvientes y patrones, por más que por momentos pareciera que se trataba de una gran familia. De los contrastes entre los excesos de la burguesía y la vida de "los de abajo" (ver sino toda la secuencia del fin de año en la finca). Y de cómo ocupar un lugar determinado implica de hecho resignar otros lugares, por ejemplo el de mujer, o el de madre, con lo cual la película no es sólo un comentario sobre diferencias de clase sino también de género.


No conforme con esto, que ya es bastante, Cuarón también incluye un retrato más general, sobre todo político, de lo que era el México de aquella época bajo el gobierno represor y corrupto de Luis Echeverría Álvarez (son sus siglas las que se leen sobre el cerro en la escena del entrenamiento). El punto culminante y más dramático de este comentario es la secuencia de la Masacre de Corpus Christi, o "El Halconazo", la represión por parte de un grupo paramilitar conocido como Halcones contra una manifestación estudiantil, el 10 de junio de 1971. Me llama la atención que en muchos comentarios sobre la película se haga referencia a que la de Cuarón es una recreación "hiperrealista" de la masacre, cuando en realidad (salvo por algunos coletazos finales o viñetas secundarias) la suya es una recreación más bien distante, vista literalmente desde una "vidriera" como si se tratase de una gran coreografía, casi como un recuerdo lejano. Quizás sea esa la intención, después de todo.


Es en estas "salidas" a la calle donde el Cuarón guionista fuerza un poco los eventos dramáticos con el fin de exhibir algo que le parecía importante mostrar políticamente. Me refiero a la visita de Cleo al entrenamiento (un comentario sobre cómo las fuerzas represivas acudían a las periferias pobres en busca de mano de obra) y a la propia salida de compras en medio de la tensión latente que rodeaba a la mencionada manifestación. En un punto pareciera que hay dos películas en Roma: la de la vida de una empleada doméstica en el seno de una familia disfuncional en los años '70, en paralelo con el desmoronamiento matrimonial de su patrona; y la de un país convulsionado, con grandes diferencias culturales, políticas y sociales, que es apenas un escenario o trasfondo de lo anterior.


Por otro lado, es poco lo que pueda reprochársele a Cuarón como director. Roma es una película de gran belleza plástica (el propio Cuarón asumió la dirección de fotografía en blanco y negro, ante la imposibilidad de contar con su colaborador habitual Emmanuel Lubezki), llena de detalles que reconstruyen con nostalgia toda una época, desde los juguetes del hogar y los programas en la televisión hasta el lugar que ocupaba la salida al cine como entretenimiento popular y familiar. Por momentos su despliegue técnico, que lo tiene, conspira contra el impacto emocional de algunas escenas, algo que también sucedía en Gravity y, en menor medida, en Niños del hombre. Pero cuando limita sus recursos al servicio de la expresividad emocional de su protagonista, la formidable Yalitza Aparicio, Cuarón logra exhibir su verdadera madurez como director.


Que es un gran filmador ya lo sabemos; lo verdaderamente impactante de Roma son esos momentos en los que Cuarón revisa sus orígenes, sus afectos, sus traumas y sus recuerdos con gran honestidad artística.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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