Million dollar baby

Million dollar baby

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  • Titulo original: Million dollar baby
  • Dirección: Clint Eastwood
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Clint Eastwood - Hilary Swank
  • País: Estados Unidos Año: 2004
  • Duracion: 2h17'
  • Elenco: Morgan Freeman - Mike Colter - Jay Baruchel - Lucia Rijker
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: VHS DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Frankie Dunn (Clint Eastwood) ha entrenado y dirigido algunos luchadores increíbles durante toda una vida pasada en el ring. Su único amigo es Scrap (Morgan Freeman), un ex boxeador que se ocupa del gimnasio de Frankie y que sabe que debajo de su brusco carácter exterior, hay un hombre que siempre fue a misa, casi todos los días durante los últimos 23 años, buscando el perdón que no puede encontrar. Un día, Maggie Fitzgerald (Hilary Swank) entra a su gimnasio. Maggie nunca ha tenido demasiado, pero al menos sabe que quiere ser boxeadora y está dispuesta a hacer lo que haga falta para conseguirlo.

Comentario de Cartelera.com.uy

Los hombres también lloran

De vez en cuando, el duro de Clint Eastwood nos emociona con alguna película que es puro sentimiento. Y, en este caso (porque amerita ponerse un poco pugilísticos), nos tira un knock out que nos da directo en las entrañas. Desde Los Puentes de Madison (1995) Clint no dirigía y actuaba en una película tan emotiva. Solo que en este caso, además de contar con otra notable co-protagonista (en aquella era nada menos que Meryl Streep) es el propio Clint el que se desmorona. ¿Y cómo no conmoverse cuando un gigante de hierro como Eastwood desnuda toda su vulnerabilidad emocional frente a la pantalla? El tipo se hace lágrimas, y nosotros con él.

Lo que parece ser una típica historia de confianza, esperanza y redención (viejo entrenador con culpas sobre los hombros y joven promesa del deporte dispuesta a triunfar a cualquier precio) es exactamente eso durante algo más de dos tercios de la película. “Los ganadores son sólo aquellos que se atreven a hacer lo que no harían los perdedores”, dice un cartel en el gimnasio de Frankie. Y uno sabe, desde el vamos, que Maggie se atreverá. Pero a pesar de la fórmula más o menos previsible, el planteo y desarrollo atrapan, convencen y por momentos sorprenden al espectador. Nada importan algunos chichés o lugares comunes que asoman aquí y allá; uno sigue el viaje de Maggie (Hilary Swank) porque cualquiera se identifica con los sueños de alguien que no tiene nada que perder. Y porque sabe (también es previsible) que para Frankie esa relación será como una sustitución de esa hija ausente que rechaza sus cartas.

Sobre el final de los dos primeros tercios de la película, sin embargo, algo sucede que knockea al espectador en la quijada y, a partir de allí, la historia da un giro absolutamente inesperado de una fuerza emocional capaz de doblegar a cualquiera. Quien se atreva a revelar esa vuelta de tuerca a futuros espectadores merece ser golpeado contra las cuerdas duro y parejo.

Hace rato ya que la mano de Eastwood como director se perfeccionó mucho más allá de sus películas menores de los ’70 y ’80 (con la excepción de Bird). Títulos como Cazador Blanco, Corazón Negro (1990), Los Imperdonables (1992), Un Mundo Perfecto (1993), Los Puentes de Madison (1995), Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal (1997) y Río Místico (2003) lo mostraron como un notable narrador capaz de elegir buenas historias, a pesar de intercalar trabajos más mediocres y rutinarios como El Principiante (1990), Poder Absoluto (1997), Crimen Verdadero (1999), Jinetes del Espacio (2000) o Deuda de Sangre (2002).

Million Dollar Baby está, obviamente, dentro del primer grupo, y hasta me atrevería a decir que es una de las mejores de su filmografía. Se trata de un drama contundente, de una historia sin fisuras (más allá de algunas simplificaciones), de tres personajes entrañables y creíbles y de un desarrollo que se gana la complicidad del espectador desde el comienzo. El mérito es, claro, del guionista Paul Haggis, quien adapta historias de F.X. Toole, pero es Eastwood quien logra inyectar a cada escena el clima adecuado. Y conducirse a sí mismo y a sus colegas hacia tres actuaciones para el recuerdo.

El propio Clint nunca estuvo mejor, tan rudo y a la vez tan vulnerable como en esta película; Morgan Freeman ofrece una perfecta mezcla de ternura y compasión en su rol de testigo, narrador, y a la vez personaje clave en la historia; y Hilary Swank, bueno… uno creía que en Los Muchachos no Lloran (su primer Oscar) había hecho todo lo que una buena actriz podía hacer. Y sin embargo su tenacidad y entrega en esta película la hacen merecedora (digna y justamente) de una nueva estatuilla que probablemente gane. Lo suyo es de peso pesado.

Los personajes encarnados por Clint siguen siendo moralmente ambiguos. O, por lo menos, toman decisiones y se manejan con valores propios que a veces chocan con los de la mayoría. Y tal vez allí radica su interés como cineasta. Million Dollar Baby no escapa a esas características y termina resultando, justamente por eso, una de las experiencias fílmicas más conmovedoras que se puedan ver en cartelera actualmente.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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