Harry Potter y el misterio del príncipe

Harry Potter y el misterio del príncipe

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  • Titulo original: Harry Potter and the half-blood prince
  • Dirección: David Yates
  • Género: Aventura-Fantasía
  • Protagonistas: Daniel Radcliffe - Emma Watson - Rupert Grint
  • País: Estados Unidos-Reino Unido Año: 2009
  • Duracion: 153'
  • Elenco: Michael Gambon - Alan Rickman - Helena Bonham Carter
  • IMBD
  • Disponible en: Flow | Cablevisión
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

En la sexta entrega de Harry Potter, Voldemort está afianzando su poder en ambos mundos, el Muggle y el mágico, y Hogwarts ya no es más un lugar seguro. Harry (Daniel Radcliffe) sospecha que el peligro puede estar dentro del castillo, pero Dumbledore (Michael Gambon) está más atento preparándolo para la batalla final.

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: La entrega más aburrida, intrascendente y floja de toda la saga dedica buena parte de su metraje a romances adolescentes y muy poco al enfrentamiento entre Harry y las fuerzas del Mal. Habrá que seguir esperando…



Buscando a Harry


En este comentario no van a leer palabras o conceptos como “adaptación” o “fidelidad al texto”. Personalmente, y aunque respeto las expectativas de los fanáticos y seguidores de la saga literaria de J.K. Rowling, me importa muy poco si las películas de Harry Potter son fieles a los libros en que se basan. En primer lugar porque cuando voy al cine voy a ver, ante todo, una película; y en segundo lugar porque es imposible comparar la lectura de un libro con una ida al cine. Son experiencias completamente diferentes; una no es mejor ni peor que la otra, simplemente son distintas.


Y en esos términos, hay que decir que Harry Potter y el Misterio del Príncipe (HP6) es la película más aburrida, intrascendente y floja de toda la saga. Técnicamente no es la más larga (duraban unos minutos más HP y la Cámara Secreta y HP y el Cáliz de Fuego), pero lo parece. ¿Qué falta, o qué ha fallado, esta vez? Podría empezar diciendo que, en un nivel general, HP6 peca de una ambición o de unos aires de trascendencia que se ven completamente defraudados por la serie de acontecimientos que en realidad narra. Como buena película “puente”, cuya relevancia parece ser poco más que preparar el terreno para el desenlace de la saga (que se cuenta en HP y las Reliquias de la Muerte y será trasladada al cine en dos partes, en 2010 y 2011), HP6 se ve forzada a llenar el ojo para intentar impresionar al espectador. Y por momentos parecería que lo logra: los efectos visuales, como siempre, están buenísimos, el clima es oscuro, ligeramente ominoso, y exhibe un aire casi épico que parece querer emular a otra película “puente” (pero excelente) como El Señor de los Anillos: Las Dos Torres (2002); ver sino el impresionante –e injustificado- plano aéreo que se acerca entre las olas a Harry y Dumbledore, justo antes del tenso episodio en la caverna. Pero se trata de recursos más bien artificiales que decoran la superficie.



Hay que tener en cuenta que cada estreno de HP es todo un acontecimiento mediático –parte de una maquinaria de consumo, es cierto, pero acontecimiento al fin- que sólo alimenta las expectativas de sus seguidores, las que en este caso se vieron agigantadas por la decisión de la empresa Warner de postergar el estreno, previsto inicialmente para fines de 2008.


¿Y con qué se encuentra el fan y/o espectador de Harry Potter? Con una película que comienza anticipando prácticamente un Apocalipsis (ver como ejemplo la primera escena, sobre un puente de Londres); prosigue con la aparente confirmación de Draco Malfoy como enviado de Lord Voldemort en Hogwarts; dedica más de media película a los devaneos e incertidumbres amorosas de los protagonistas, que ya están en plena adolescencia; y concluye con la muerte –rápida, posiblemente evitable- de un personaje clave en toda la historia y, sobre todo, en la vida de Harry.



Todo esto encierra varios problemas: si bien hay dos o tres momentos inquietantes a lo largo de las dos horas y media, el Apocalipsis no se produce, lo cual es lógico teniendo en cuenta que todavía faltan no una sino dos películas para contar el fin de la saga. Draco, único antagonista visible de Harry en esta entrega, resulta ser –como diría mi abuela- un ñoño, un pobre individuo inseguro de su propia maldad que no asusta ni a una mosca, mucho menos al niño-mago que ya enfrentó al mismísimo "Señor Tenebroso". El largo segmento de comedia romántica adolescente incluye dos o tres chistes, sobre todo gracias al bufonesco personaje de Ron, pero termina luciendo como algo completamente fuera de lugar en el medio de una saga que, en definitiva, trata ni más ni menos que del clásico enfrentamiento entre el Bien y el Mal; todo lo demás deberían ser subtramas accesorias, y no columnas vertebrales como sucede en este caso.

 

Y finalmente la muerte anunciada, que no es sorpresa para nadie que haya leído el libro o tenga un poco de percepción, o haya visto o leído cualquier otra saga épica que cumpla más o menos con las mismas reglas. El problema de esa muerte no es la muerte en sí misma, sino cómo se produce; parece servida en bandeja sin oponer casi resistencia, y no como resultado de una batalla brutal como le sucedía a Gandalf en la primera parte de El Señor de los Anillos (para seguir con un ejemplo máximo). Está bien que algo de esto se explique en la próxima entrega, pero repito: uno está viendo una película y está bien exigirle cierta lógica, aún dentro de un género como el fantástico donde el concepto de lógica es algo relativo (aunque necesario).

Tal vez el problema mayor –más allá de la duración, la falta de momentos “importantes” y de acción, e incluso el exceso de romance adolescente- sea el desfiguramiento de Harry como héroe. Uno se queda con la sensación de que el chico vio pasar los acontecimientos sin poder de reacción, como quien no termina de asumir su propio estatus (algo difícil de creer después de seis libros y seis películas). Esto podría justificarse como momento de transición, en el que el héroe duda antes del enfrentamiento final con las fuerzas del Mal, pero eso está bien durante 15 minutos dentro de una película, no durante una película entera.

Conviene esperar que Harry afile su varita, se ponga los pantalones, y salga a dar batalla como corresponde, a pesar del temor y los peligros que le esperan en la/s próxima/s entrega/s. El final de una saga, que ha consumido tantas horas de nuestras vidas durante más de una década, no merece menos que eso.

 


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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