Te doy mis ojos

Te doy mis ojos

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  • Titulo original: Te doy mis ojos
  • Dirección: Iciar Bollain
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Laia Marull - Luis Tosar
  • País: España Año: 2003
  • Duracion: 1h46'
  • Elenco: Laia Marull - Luis Tosar - Candela Peña - Kiti Manver - Sergi Calleja - Rosa María Sardá
  • IMBD
  • Disponible en: VHS DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Una noche de invierno, Pilar (Laia Marull) sale huyendo de su casa. Lleva consigo apenas cuatro cosas y a su hijo, Juan. Su marido, Antonio (Luis Tosar), no tarda en ir a buscarla. Pilar es su sol, dice, y además, “le ha dado sus ojos”... A lo largo de la película, los personajes irán reescribiendo ese libro de familia en el que está escrito quién es quién y qué se espera que haga, pero en el que todos los conceptos están equivocados: allí donde dice hogar debe leerse infierno, donde dice amor hay dolor, y quien promete protección produce terror.

Con la laureada Te Doy Mis Ojos, la actriz y realizadora Iciar Bollain aborda un tema tan espinoso, sobrecogedor y dramáticamente actual como el de la violencia doméstica y el maltrato conyugal. Fue la gran ganadora de los Premios Goya al cine español en 2004, consiguiendo siete: mejor película, dirección, actriz (Laia Marull), actor (Luis Tosar), actriz de reparto (Candela Peña), guión original y sonido.

Comentario de Cartelera.com.uy

La mujer rota

El cine español siempre se ha caracterizado por tener cierta “conciencia social”, o sea, por intentar reflejar los temas que preocupan a su sociedad, sin importar cuán controvertidos sean. Los resultados han sido dispares, desde obras maestras a intentos fallidos. Pero no se puede negar que es una de sus principales características.

Tres años después de que Achero Mañas conquistara a la Academia de Cine Español con su mirada al maltrato infantil (El Bola), otro actor, en este caso la madrileña Iciar Bollain (actuó en Tierra y libertad, de Ken Loach, y en varias películas españolas) cosechó siete premios Goya, incluyendo los de mejor película, dirección y guión original. Es probable que sus colegas hayan querido, más que nada, premiar su preocupación por un tema complejo y actual –la violencia doméstica-, pero también hay mucho mérito en la manera cómo la directora maneja el tema y evita que su película se convierta en un panfleto feminista o, lo que hubiese sido peor, una explotación sensacionalista.

Hay mucha calidad humana en la visión de Bollain, que desde el inicio mismo nos hace conscientes del drama de la protagonista a pesar de que no nos muestra ni una sola escena de violencia física. Gran parte de ese retrato creíble y sutil se le debe a la convicción con que Laia Marull (una suerte de Maribel Verdú más sufrida) compone a esa mujer rota por el dolor, el sufrimiento y la desesperanza. Su actuación contiene algunos momentos realmente sobrecogedores.

Y también hay una gran cuota de valentía y originalidad al atreverse a mostrar el lado humano de ese marido violento y cruel que compone con una increíble gama de facetas Luis Tosar, a quien hace poco vimos en otra labor notable (Los lunes al sol). Hubiese sido muy fácil apiadarse de la víctima convirtiendo al golpeador en un monstruo de una sola, aterradora cara; hubiese significado, también, simplificar una situación que no admite una sola lectura. Bollain y su co-libretista, Alicia Luna, se esfuerzan por –y fuerzan al público a- tratar de entender las contradicciones de un hombre que provoca tanto sufrimiento –tanto físico como psicológico, aunque éste es el que deja las heridas más profundas- a la mujer que dice amar con toda su alma.

Tal vez cabría reprocharle que esquematiza un poco los otros lugares comunes del asunto, ese “no te metas” que representa la madre de Rosa María Sardá, o ese intento un poco inútil de querer ayudar en una situación que no se termina de comprender del todo, como le sucede a esa hermana que nos representa un poco a todos los demás. Pero es que resulta un poco difícil no recurrir a cierta esquematización si lo que se intenta es resumir las diferentes perspectivas que rodean a un tema como éste. En todo caso, le sobra sensibilidad incluso como para humanizar a sus propios estereotipos.

Bollain no luce como una directora adepta a decorar su cine con recursos visuales; se limita a poner la cámara para que la narración fluya y a prestarle atención a ciertos detalles como haría, digamos, un Aristarain. Su mayor rigor está en la habilidad de no mostrar lo que no aporta a la historia, en terminar una escena en el momento justo, sin excederse en explosiones dramáticas; en liberar de vez en cuando la tensión con algún leve toque de humor y, sobre todo, en motivar adecuadamente a sus actores como para lograr que el drama cobre vida a través de sus gestos, de sus manos, de sus ojos. La pequeña proeza que logra Candela Peña en el rol de la hermana es otro buen ejemplo de ello.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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