Mi semana con Marilyn

Mi semana con Marilyn

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  • Titulo original: My week with Marilyn
  • Dirección: Simon Curtis
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Michelle Williams - Kenneth Branagh
  • País: Reino Unido-Estados Unidos Año: 2011
  • Duracion: 1h39'
  • Elenco: Eddie Redmayne - Dominic Cooper - Julia Ormond - Judi Dench
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

En 1956, Marilyn Monroe (Michelle Williams) era la máxima estrella femenina de Hollywood. Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh), el mayor actor británico de su tiempo, la convoca para rodar una película en Londres como su co-estrella: El príncipe y la corista. La llegada a Londres de Marilyn será inolvidable para todos, especialmente para el joven e inexperto Colin Clark (Eddie Redmayne), un asistente de Olivier que mantendrá un estrecho vínculo con la inestable mujer que se esconde detrás de la estrella.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: La sorprendente Michelle Williams logra de manera convincente corporeizar los dos extremos por los que quizás Marilyn sea más conocida: su poder de seducción casi juguetona y su profunda vulnerabilidad emocional.

Marilyn al desnudo

"Tu belleza sobreviviente del mundo antiguo, requerida por el mundo futuro, poseída por el mundo presente, se trueca así en un mal mortal". Pier Paolo Pasolini

El gran cineasta y poeta italiano nunca había visto de cerca a la estrella norteamericana, pero en La Rabbia (1963) le dedica un poema en el que da cuenta de cómo su época había devorado a Marilyn y su inocencia. Él también, 12 años más tarde, sería devorado por su propio tiempo de manera cruel y prematura, asesinado a golpes en una playa en Italia. Ella moriría durante la noche del 5 de agosto de 1962, supuestamente a causa de una sobredosis de barbitúricos. Las circunstancias de ambas muertes siguen siendo, aún hoy, un misterio.

En el caso de Marilyn, también su vida lo es. Probablemente nadie haya llegado a conocerla profundamente, aunque algunos estuvieron bastante cerca, aunque sea por unos días. Es el caso de Colin Clark, hijo menor de una familia británica acomodada que ansiaba su independencia y, sobre todo, trabajar en el mundo del cine junto a maestros a los que admiraba. Uno de ellos era Sir Laurence Olivier, de quien se convertiría en tercer asistente durante el rodaje de El príncipe y la corista, en 1956. Se trataba de una comedia ligera para la cual Olivier (el actor y director británico más prestigioso de su tiempo) había convocado nada menos que a la mayor estrella femenina de Hollywood, quien llegaría a Londres acompañada de su flamante tercer esposo, el dramaturgo Arthur Miller.

La primera parte de la película se dedica precisamente a retratar el encuentro entre ambas figuras, sumamente conflictivo debido a la inseguridad de Marilyn y a la impaciencia de Olivier. Es muy jugoso el choque entre los dos métodos que se produce en el set; Marilyn, quien ansiaba convertirse en una gran actriz, había comenzado a estudiar un año antes en el prestigioso Actors Studio de Nueva York bajo la tutela del maestro Lee Strasberg. Olivier, de formación teatral clásica y uno de los mejores intérpretes de Shakespeare de todos los tiempos, no entendía a qué demonios se refería Marilyn con eso de tomarse su tiempo para "encontrar el personaje"... La experiencia resultaría muy traumática para la actriz, no sólo por el destrato al que la sometería su director y co-estrella, sino también por sus conflictos personales y matrimoniales: durante su estadía en Londres, encontraría el diario íntimo de su marido, que éste había dejado abierto, descubriendo que Miller estaba decepcionado de la relación, que solía avergonzarse del comportamiento de su esposa, y que ponía en duda su amor por ella. El dramaturgo volvería a Nueva York por un tiempo, hundiendo a Marilyn en una profunda depresión.

Es allí que comienza la segunda parte de la película, en la que Clark - quien ya se encontraba fascinado por la belleza, el carisma y la evidente fragilidad de la estrella - se convierte en su confidente y acompañante durante esa semana del título. Cuánto hay de cierto en todo lo que cuenta la película - a su vez basada en dos libros del propio Clark - nunca lo sabremos, pero es entendible que quien haya vivido semejante experiencia desee compartirla con mucha gente. Cierta o no, la historia era un material interesante para una película, sobre todo porque permitía un acercamiento aunque fuera parcial a la intimidad de Marilyn, algo que el cine ha intentado muchas veces pero que nunca ha logrado, al menos no de manera convincente (viene a la mente el recuerdo de Norma Jean & Marilyn, una película para televisión de 1996 en la que Ashley Judd interpretaba a la joven Norma Jean Dougherty mientras que Mira Sorvino encarnaba a la consagrada Marilyn Monroe).

El director debutante (en cine) Simon Curtis se limita a filmar con corrección muy británica, dejando que la fina reconstrucción de época (decorada con una preciosa banda sonora) y, sobre todo, el elenco hagan casi todo el trabajo. La sorprendente Michelle Williams, quien obtuvo un Globo de Oro y una nominación al Oscar por su interpretación, logra de manera convincente corporeizar los dos extremos por los que quizás Marilyn sea más conocida: su poder de seducción casi juguetona y su profunda vulnerabilidad emocional. Su actuación va más allá de la mera imitación física; se trata de entender la complejidad de una mujer desposeída de afectos desde niña y para quien la fama y la aprobación de los demás eran quizá pesos demasiado grandes que cargar.

A su lado está muy bien Kenneth Branagh, digno heredero de Olivier por derecho propio (Branagh es también un actor y director shakesperiano de formación clásica), aunque quizás la versión que de él ofrece la película sea demasiado caricatural y sesgada. O tal vez así lo veía Clark (Eddie Redmayne), a quien no le costó ni un poquito ponerse del lado de Marilyn durante esa semana de ensueño.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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