La duda

La duda

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  • Titulo original: Doubt
  • Dirección: John Patrick Shanley
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Meryl Streep - Philip Seymour Hoffman
  • País: Estados Unidos Año: 2008
  • Duracion: 1h44'
  • Elenco: Amy Adams - Alice Drummond - Viola Davis - Audrie J. Neenan
  • IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

El propio John Patrick Shanley adaptó para el cine y dirigió esta versión de su propia obra, ganadora del Premio Pulitzer. Ambientada en un colegio católico en el Bronx, en 1964, describe el enfrentamiento entre una Madre Superiora muy conservadora (Meryl Streep) y un joven sacerdote liberal (Philip Seymour Hoffman) a quien la primera cree sospechoso de haber abusado de un alumno. Entre ellos se establece un duelo de tensiones que plantea cuestiones relativas a la fe y el poder.

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Adaptación discreta, efectiva y fiel de la obra de John Patrick Shanley, sostenida más que nada por un extraordinario cuarteto de intérpretes.

Pieza de cámara para cuatro

La Duda (una parábola) se estrenó originalmente en el circuito alternativo de Nueva York en noviembre de 2004. En marzo de 2005 la producción se mudó a Broadway, donde permaneció con éxito hasta julio del año siguiente, luego de 525 funciones. Además del Premio Pulitzer obtuvo el Tony a la mejor obra dramática, entre otros reconocimientos. La pieza recorrió el mundo de la mano de actores y directores de prestigio (en París, por ejemplo, fue dirigida nada menos que por Roman Polanski); la versión montevideana se estrenó en el Teatro Alianza en febrero de 2008, con dirección de Mariana Wainstein.

Es decir que es una obra reciente que aún está fresca en la memoria del espectador. Una obra prestigiosa y polémica, de esas que están llamadas a generar debate. Una obra oportunista, quizás: su estreno coincidió con el punto más álgido de la explosión de esa caja de Pandora que resultó de las crecientes denuncias de abusos sexuales dentro del clero católico en todo el mundo, principalmente en Estados Unidos, Europa y América Latina, proceso que se profundizó durante la segunda mitad de la década de 1990. Oportunista puede ser, pero no sensacionalista. Además, ¿qué es el teatro –entre otras cosas- sino un reflejo de su tiempo? Por lo que la obra de John Patrick Shanley –quien fue expulsado de un colegio católico de Nueva York, según referencias biográficas- viene a cumplir el rol de una necesaria reflexión sobre un tema espinoso, polémico y –aunque la cobertura informativa se haya aplacado- actual.

Si la obra –y su adaptación al cine- logran profundizar ese debate y provocar una reflexión fermentadora, es otra cuestión. Yo creo que en todo caso La Duda constituye una aproximación interesante a algunos cuestionamientos, donde se plantean preguntas necesarias sobre la ética, la moral, la religión, la autoridad, la educación y la relación entre la iglesia católica y la sociedad (la historia se ubica en 1964, justo en pleno proceso del Concilio Vaticano II que flexibilizó ciertos aspectos de la disciplina eclesiástica, adaptándolos a su tiempo). No se ofrecen respuestas concretas, y quien busque una definición clara sobre el comportamiento del padre Flynn sólo recibirá algunas pistas ambiguas. ¿Abusó o no el joven sacerdote liberal del pequeño alumno negro? ¿La Hermana Aloysius realmente sospecha que existió tal abuso, o simplemente desaprueba los métodos y el estilo “progre” de Flynn y utiliza la acusación como excusa para expulsarlo del colegio? En todo caso, La Duda es una invitación a hacerse esas y otras preguntas y sobre todo a permitirse el derecho a dudar; de uno mismo, de los demás, y de la propia fe religiosa. No hay nada más humano que dudar, parece decir Shanley, aún cuando creemos estar llenos de certezas.

Más allá de esos cuestionamiento, que repercutirán en cada espectador de acuerdo a sus propias convicciones (o dudas…), el mejor aspecto de la película es el duelo dramático que se establece entre Flynn y Aloysius. Desde el comienzo mismo vemos claramente las diferencias entre ambos: mientras el padre ofrece un sermón sobre, precisamente, la duda (donde menciona el asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy ocurrido “el año pasado”), la hermana está preocupada por la postura y la conducta de los alumnos en misa… y probablemente, en secreto, por el contenido de lo que Flynn está diciendo. Luego, mientras el sacerdote cena entre risas y humo de cigarros junto a sus colegas masculinos, las hermanas hacen lo propio en un clima de silencio y compostura casi medieval, con Aloysius –verdadera dama de hierro- en la cabecera de la mesa. El contraste es abrumador. En el medio, el muy interesante personaje de la hermana James se debate entre su propia calidez natural y el respeto a la autoridad que representa la Madre Superiora. Una notable y breve escena deja bien en claro el dilema de James, esa en la que –contra su naturaleza- levanta la voz a un alumno que le ha faltado el respeto en clase.

A casi dos décadas de su primera y hasta ahora única experiencia como director de cine (Joe contra el volcán, de 1990), Shanley (que ganó el Oscar al mejor guión en 1987 por Hechizo de Luna) se muestra como un realizador discreto, eficaz, y fiel a su propio texto. Logra trasladar al tiempo cinematográfico ese duelo central, que compara gráficamente con la cacería de un gato a un ratón, y llevar a imágenes poéticas algunas simbolizaciones presentes en la obra, como la del almohadón de plumas. Su principal logro, sin embargo, es la reunión de un elenco sin fisuras que sostiene todo el asunto casi como si de un pequeño conjunto de cámara se tratara. No sorprende la brillantez de Meryl Streep, que ha recibido por este trabajo su 15ª nominación al Oscar, ni la de Philip Seymour Hoffman, candidato por segundo año consecutivo como mejor actor de reparto.

Las verdaderas revelaciones son Amy Adams (quien ya había llamado la atención en Junebug), perfecta como la vulnerable hermana James; y Viola Davis, conmovedora en su breve y conciso retrato de la madre de un chico que pudo o no haber sido abusado (aportando una perspectiva adicional sobre el caso). Ambas también han sido reconocidas con sendas nominaciones como actrices de reparto. De ganar Davis, será uno de esos raros casos de intérpretes a quienes les bastaron unos pocos minutos en pantalla (como Beatrice Straight en Network o Judi Dench en Shakespeare Apasionado) para dejar una huella imborrable en el espectador y en los miembros de la Academia.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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