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Película
Después del casamiento
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Titulo original: Efter brylluppet
Género: Drama
País: Dinamarca-Suecia
Año: 2006
Duración: 2 horas
Calificación: Todo público
Idioma: Danés, sueco, hindú e inglés (ST en español)
Director: Susanne Bier
Protagonistas: Mads Mikkelsen , Rolf Lassgård , Sidse Babett Knudsen
Elenco: Stine Fischer Christensen, Christian Tafdrup
Web oficial: Sitio web de la película
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Resumen:
Jacob (Mads Mikkelsen) dirige un orfanato en India que está a punto de cerrar por falta de fondos. De pronto, recibe una oferta inesperada. Jorgen (Rolf Lassgård), un hombre de negocios danés, está dispuesto a donar 4 millones de dólares. En primer lugar debe ir a la boda de su hija en Dinamarca, cosa que Jacob acepta a regañadientes, casi como presintiendo que ese compromiso social va a alterar el curso de su vida de manera impredecible.





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Comentario de Cartelera.com.uy
En pocas palabras…: Un buen ejemplo de cómo se puede hacer una película madura y atrapante con el mismo argumento base de una telenovela mexicana. Confirma a Susanne Bier como una de las directoras más interesantes del actual cine danés.

Secretos y mentiras

La de la danesa Susanne Bier es –junto con la de su compatriota Lars von Trier- una de las voces más difundidas del cine escandinavo reciente. Al menos en esta parte del mundo, donde se han estrenado sus anteriores Corazones Abiertos (2002) y Hermanos (2004). Hay toda una parte de su obra que todavía no conocemos (sus primeras siete películas, entre 1991 y 2000), pero aún si sólo hubiera filmado estas tres últimas igual sería una de las directoras más prestigiosas del cine danés.

Bier supo formar parte del movimiento Dogma 95, ese experimento fílmico fundado por sus colegas Von Trier y Thomas Vinterberg con el objetivo de realizar películas lo menos artificiales posibles, poniendo el énfasis en el desarrollo dramático y no en la realización. Se trataba de una imposición un poco absurda, de la que pronto se aburrieron incluso sus propios fundadores, pero que dio lugar a un puñado de películas interesantes, más allá de las reglas con las que habían sido hechas. La más recordada quizás sea la primera, La Celebración (1998), que era un drama intenso sobre traumas familiares largamente reprimidos que estallaban en el transcurso de una reunión social.

Precisamente con esa película de Vinterberg tiene bastante en común Después del Casamiento. Si bien el Dogma ha quedado atrás (el aporte de Bier al manifiesto de 1995 fue únicamente Corazones Abiertos), lo cierto es que este drama bien podría haber sido buen material para una película despojada de todo artificio, donde lo que importa sobre todo es el desarrollo dramático –intenso, catártico, casi siempre impredecible- de los acontecimientos. Pero por algo el cine es una forma de expresión tan rica, un terreno tan variado del que cada realizador puede extraer lo que más le sirva para contar una historia de la mejor manera posible. Y Bier sabe cómo hacerlo sin abundar en tecnicismos. Es más: Después del Casamiento luce casi como una película del Dogma sin serlo (tiene música extra diegética, es decir que no forma parte de la escena, y abunda en iluminación artificial sin que resulte invasiva). Y eso tiene que ver con la historia y con la convicción dramática con que está volcada en la pantalla.

Y sí, al igual que La Celebración, tiene que ver con secretos y mentiras (o medias verdades) largamente guardados que de pronto comienzan a saltar como desde adentro de una caja de sorpresas. Vale la pena ir a verla lo menos contaminados posibles de información, pero alcanza con saber que trata sobre los diferentes conceptos de familia, sobre la solidaridad (hacia propios y extraños) y sobre aquellas decisiones difíciles que a veces la gente tiene que tomar por el bienestar propio o el de los demás. Es un drama maduro y muy bien actuado (sobre todo por Mads Mikkelsen), si bien debo decir que la segunda mitad se me hizo menos atrapante que la primera, y que la conducta de algunos personajes (en especial la del Jorgen a cargo de Rolf Lassgård) no siempre me cerró del todo. Además, algunas escenas me resultaron demasiado melodramáticas, como si la directora hubiese pisado el acelerador un poco de más. Pero en el balance final, Después del Casamiento es un buen ejemplo de cómo se puede hacer una película sumamente interesante con el mismo argumento base de una telenovela mexicana.

Bier ha logrado llamar la atención de Hollywood, y no sólo porque Después del Casamiento fue candidata al Oscar como mejor película extranjera (perdió ante la alemana La Vida de los Otros); además acaba de debutar en el cine estadounidense con el drama Lo Que Perdimos en el Camino (Things we lost in the fire), de próximo estreno montevideano, y están en proceso de producción las remakes de Hermanos, a cargo del irlandés Jim Sheridan, y de Corazones Abiertos, que dirigirá Zach Braff (director y protagonista de Tiempo de Volver). Es difícil anticipar si la tentación de Hollywood hará que la obra de esta directora se convierta en algo menos interesante.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy