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Formato: |
(No estrenada en cine)
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Titulo original: |
Into the wild |
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Género: |
Drama |
| País: |
Estados Unidos |
| Año: |
2007 |
| Duración: |
2h20' |
| Calificación: |
No determinada |
| Idioma: |
Inglés (con ST en español) |
| Director: |
Sean Penn |
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Protagonistas: |
Emile Hirsch , Marcia Gay Harden , William Hurt |
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Elenco: |
Hal Holbrook, Catherine Keener, Jena Malone, Kristen Stewart |
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Resumen:
Into the Wild, la cuarta película que dirige ese actorazo que es Sean Penn después de The Indian Runner (1991), The Crossing Guard (1995) y The Pledge (2001), está basada en una historia real contada en un libro por Jon Krakauer. Cuenta la historia de Christopher McCandless (Emile Hirsch), un joven de 22 años que tras graduarse con honores de la Universidad de Emory (Atlanta, Georgia) a comienzos de la década de 1990, decidió despojarse de todas sus posesiones (incluyendo sus ahorros de 24.000 dólares, los cuales donó a una ONG internacional) y desaparecer silenciosamente rumbo a Alaska haciendo dedo.
Fue el principio de una aventura increíble, a lo largo de la cual se topó con una serie de personajes que moldearon su experiencia, al tiempo que él, con su personalidad idealista y compradora, dejó una profunda huella en cada uno de ellos (es particularmente conmovedor su encuentro con un viejo solitario, interpretado maravillosamente por Hal Holbrook).
La película recuerda mucho a Grizzly Man (2005), un estupendo documental de Werner Herzog sobre Timothy Treadwell, quien se fue a vivir entre los osos grizzly de Alaska y terminó devorado, junto a su novia, por uno de los animales a los que pretendía proteger (según los videos que dejó grabados, de la civilización depredadora…). Pero si bien la historia de Christopher McCandless también tiene un triste final (él también se topó con un oso, pero eso no fue lo que selló su trágica suerte…), se trata de individuos bastante diferentes: mientras que Treadwell estaba loco y su aventura salvaje lo condujo hacia un descenso en sus propios infiernos, McCandless era básicamente un idealista, un “inadaptado” social que no quería aceptar las reglas de juego que dominaban la vida burguesa y capitalista, la misma que llevaban sus padres y que estaban destinados a emprender él y todos sus compañeros de universidad.
Que no era el típico joven estadounidense ya queda claro cuando rechaza el regalo de graduación de su padre: “no necesito un auto nuevo”, le dice con humilde convicción. Era algo así como un rebelde pero que al mismo tiempo no quería alterarle la vida a nadie con su inconformismo, ni joder a los demás con sus tribulaciones; simplemente quería encontrar su propio camino, y algo dentro suyo le decía que su camino estaba bastante al norte, dentro de la naturaleza profunda de Alaska, y lejos de las comodidades de su hogar suburbano de clase media acomodada.
El relato en off de su hermana (Jena Malone) –nunca invasivo, explicativo en su justa medida, y sobre todo intentando ser comprensivo hacia las motivaciones de su hermano- ofrece algunos datos sobre la infancia y adolescencia de Chris, datos que ayudan a comprender las razones de su necesidad de alejamiento, de una decisión de desaparecer sin dejar rastros que fue casi como un castigo para su familia, especialmente para su padre (William Hurt).
Pero su viaje era más que nada interior; Chris McCandless había salido una mañana en busca de su propia identidad, y su inocencia y despojamiento son conmovedores por infrecuentes. Y Sean Penn, que siempre ha sido de alguna manera un inadaptado en su propio ambiente –la maquinaria industrial de Hollywood- se conmueve con la historia de Chris al punto de convertirlo, incluso con referencias cristianas muy fuertes (Chris era sumamente creyente) casi en una suerte de héroe romántico y trágico, que transforma a todos aquellos que toca o que roza, aunque más no fuera por un instante. Su frágil imagen, sobre el final de la película, enfrentado a uno de los mayores peligros naturales que le rodeaban, lo emparenta con un Cristo ya abandonado a su suerte, casi resignado al destino que Dios le tenga preparado.
Pero connotaciones religiosas al margen, Into the Wild (sin duda una de las películas norteamericanas más interesantes del 2007) es ante todo una apasionante y finalmente conmovedora road movie existencialista, condimentada con bellas canciones de Eddie Vedder (vocalista de Pearl Jam), hermosa música de Michael Brook, y una abrumadora fotografía de Eric Gautier que aprovecha cada aspecto de la naturaleza que rodea al protagonista. Es una película bellísima y simple, que deconstruye el derrotero de Chris en el tiempo, sin seguir una línea cronológica precisa sino más bien revelando los aspectos fundamentales de su aventura, hacia atrás y hacia delante, en busca de la esencia de su viaje. Fue un viaje relativamente breve para el tiempo de vida de Chris McCandless (24 años), pero al final uno se queda con la sensación de que fue precisamente ese viaje lo que le dio sentido a su vida.
Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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