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Formato: |
(No estrenada en cine)
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Titulo original: |
Where the wild things are |
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Género: |
Aventura |
| País: |
Estados Unidos-Alemania |
| Año: |
2009 |
| Duración: |
1h41' |
| Calificación: |
Todo público |
| Idioma: |
Versiones en inglés (ST en español) y doblada al español |
| Director: |
Spike Jonze |
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Protagonistas: |
Max Records , Catherine Keener |
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Elenco: |
James Gandolfini, Paul Dano, Lauren Ambrose |
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Resumen:
Esta película es una rareza por varios lados: es el tercer largometraje de un prestigioso director independiente como Spike Jonze, pero a diferencia de sus anteriores ¿Quieres ser John Malkovich? (1999) y El Ladrón de Orquídeas (2002) – que también eran películas fantásticas para adultos más bien intelectuales –es una película para niños inteligentes y sensibles… y para cualquiera que haya sido niño alguna vez. Es un film de gran presupuesto con criaturas salvajes y algunos (discretos) efectos visuales, y sobre todo un exquisito diseño de producción y una estética más asociada al cine independiente (incluso en su banda sonora, a cargo de Carter Burwell y con preciosas canciones de Karen O.) que a una producción que rondó los 100 millones de dólares. Fue un fracaso en taquilla pero le encantó a los críticos, y sobre todo a muchos de los que leyeron en su infancia el cuento clásico de Maurice Sendak (de unas pocas páginas e imborrables ilustraciones) en que está basado.
Cuenta la aventura que vive Max (estupendo Max Records), un niño de 9 años que – tras una rabieta con su madre (Catherine Keener) – escapa de su casa hacia lo que podría ser un sueño muy loco, o una pesadilla fascinante, o directamente un mundo paralelo: una isla habitada solo por monstruos, o criaturas de gran tamaño y corazón que tratan de dominar su instinto salvaje comportándose como seres civilizados. Cuando Max aparece entre ellos se presenta como “rey de los monstruos” y es adoptado como tal, pasando a convivir con sus hábitos, sus rivalidades y sus frustraciones. Max entiende así que ser “rey” es algo un poco más complicado de lo que imaginaba, porque implica regir, tomar partido, a veces decepcionar. Ni más ni menos que lo que implica vivir.
Lo atractivo de la película es que no pretende “aleccionar” a los niños sobre nada, sino simplemente permitirles vivir una aventura con el mismo espíritu fantástico de los cuentos infantiles pero sin dejar de lado las emociones contradictorias que también asaltan a los más chicos.
Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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