La señal

La señal

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  • Titulo original: La señal
  • Dirección: Ricardo Darín -Martín Hodara
  • Género: Drama-Thriller
  • Protagonistas: Ricardo Darín - Diego Peretti
  • País: Argentina-España Año: 2007
  • Duracion: 1h35'
  • Elenco: Ricardo Darín - Diego Peretti - Julieta Díaz - Vando Villamil - Carlos Bardem - Andrea Pietra
  • IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Es el año 1952 y, mientras Eva Perón agoniza, Corvalán (Ricardo Darín), un mediocre detective privado, es contratado por una hermosa mujer (Julieta Díaz) para lo que parece ser un rutinario trabajo de seguimiento. Pero poco a poco descubrirá un entramado violento donde quien parecía ser la víctima puede revelarse, finalmente, como el verdugo.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Un ejemplo de cine negro a la argentina que el director Eduardo Mignogna pretendía filmar cuando murió hace un año; el resultado, además de una realización impecable, es un sentido homenaje sobre todo de parte de Ricardo Darín, actor y director debutante.

Che Pibe

El asunto parte de una novela del propio Eduardo Mignogna, seguro admirador de la literatura de Raymond Chandler o James M. Cain. La Señal se publicó en 2002 (fue la última novela de Mignogna, cuya obra literaria comenzó a principios de la década del ’70, casi al mismo tiempo que su actividad publicitaria) y él mismo la adaptó al cine con la intención de dirigirla. Enfermo de cáncer, Mignogna –que antes había dirigido Sol de Otoño, El Faro, La Fuga y El Viento, entre otras- falleció repentinamente en octubre de 2006, dejando el proyecto encaminado. Fue el segundo gran golpe que sufrió el cine argentino ese año, tras la muerte aún más repentina de Fabián Bielinsky (Nueve Reinas, El Aura). Como forma de homenaje, Ricardo Darín –que ya había comprometido su protagonismo en la película- asumió también la dirección, en la que hace su debut junto a Martín Hodara, quien fuera asistente de dirección de Mignogna en El Faro (1998).

Mignogna siempre se consideró antes un escritor que un cineasta. “La literatura es algo solitario a lo que no renunciaré nunca: es menos exigente, no imprime ninguna presión. A nadie le importa ni sabe si uno está empezando. El cine es todo lo contrario”, decía. Y viendo La Señal se percibe esa satisfacción personal del autor al jugar con un universo tan atractivo y fascinante como el de la serie negra, que tiene pocos ejemplos –al menos recientes- en el cine argentino. Es un film noir de cabo a rabo, y no duda en echar mano a casi todos los clichés y recursos del género (antihéroe solitario y algo decadente, mujer fatal, tipos duros, peligros que acechan detrás de alguna puerta o de algún callejón oscuro). La recreación de época es impecable y la atmósfera está muy bien lograda, con momentos de gran inspiración visual que sacan partido a una Buenos Aires casi siempre nocturna, húmeda y plagada de sombras amenazantes (la fotografía, en video de alta definición, es de Marcelo Camorino, habitual colaborador de Mignogna).

Lo que falla quizás es que la historia es demasiado previsible, y hasta las vueltas de tuerca son esperadas dentro del género. Uno no espera que Mignogna y sus herederos reinventen la serie negra, pero seguir sus pautas casi al pie de la letra limita el asunto prácticamente al mero estatus de un homenaje o de una imitación. La Señal tiene más de lo primero que de lo segundo, sobre todo porque el contexto es bien diferente al tradicional (la Argentina peronista en vela ante una Evita agonizante), si bien es cierto que ese contexto podría haber sido mejor aprovechado; tal como está luce más como una anotación de fondo que como potenciador de una trama que perfectamente podría haberse ubicado en otro momento histórico.

El otro problema es Julieta Díaz, una actriz joven que pudo rendir muy bien en algún papel televisivo (099 Central) y como esposa de Daniel Hendler en la estupenda Derecho de Familia (2006), pero que no convence ni ahí como femme fatale por quien el ‘Pibe’ Corvalán (Darín) perdería la cabeza al punto de arriesgar su vida. Le falta el seductor sarcasmo que hizo de Lauren Bacall (Tener y no Tener), Kathleen Turner (Cuerpos Ardientes) y hasta Kim Basinger (Los Ángeles al Desnudo) ejemplos inolvidables del género. Díaz se limita a decir sus frases con cierta gravedad y semblante serio, como si la seducción fuera eso. Por suerte está Darín, que siempre convence, y hasta Diego Peretti, que hace más o menos lo de siempre y con eso le aporta algo de humor a una película por demás seria, oscura, trágica.

Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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