Mr. Kaplan

Mr. Kaplan

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  • Titulo original: Mr. Kaplan
  • Dirección: Álvaro Brechner
  • Género: Comedia
  • Protagonistas: Héctor Noguera - Néstor Guzzini
  • País: Uruguay-España-Alemania Año: 2014
  • Duracion: 98'
  • Elenco: Rolf Becker - Nidia Telles - Nuria Fló - Gustavo Saffores
  • IMBD
  • Disponible en: Vera TV
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Enojado por su vejez y aburrido de su monótona vida, Jacobo Kaplan (Héctor Noguera) es invadido por la angustia del olvido. Un parador playero le dará una última e inesperada oportunidad de lanzar su vida a una aventura épica y extraordinaria: el dueño, un solitario y veterano alemán, despierta las sospechas de ser un fugitivo Nazi. Clandestinamente, Kaplan recluta la ayuda de un más leal que honesto ex policía: Wilson Contreras (Néstor Guzzini). Juntos se lanzan a una alocada y quijotesca investigación para desenmascarar y llevar al alemán a la justicia.

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: El equilibrio buscado entre el tono de comedia absurda con algunos picos dramáticos, en general, se logra. Todo esto tiene un soporte por demás efectivo en una dupla protagónica que brinda labores para el mejor elogio.

 

Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso

 

El segundo largometraje del director uruguayo - radicado en España - Álvaro Brechner era esperado con real interés. Su primer trabajo, Mal día para pescar (2009), presentaba a un cineasta con una llamativa madurez para contarnos magistralmente (a partir del cuento corto de Juan Carlos Onetti, "Jacob y el otro") las andanzas del Príncipe Orsini y de su fiel escudero, Jacob el luchador.

 

Para este nuevo guión, también de su autoría, Brechner recurre a vivencias de su propio abuelo - que dejó Polonia en 1938 - y, además, toma como referencia una novela del escritor colombiano Marcos Schwartz, "El salmo de Kaplan".

 

El punto de partida de la historia es el momento en que, a sus 76 años, Jacobo Kaplan - un judío que llegó de niño al país huyendo del nazismo - se entera por mera casualidad de la presencia en un balneario uruguayo de un solitario anciano a quien llaman "el alemán". La posibilidad de estar ante un criminal nazi se instala en la mente de Jacobo, y con ella nada menos que la chance de - intentando la captura del misterioso personaje - darle un gran aporte a su comunidad, y también de dotar de incentivos a su monótona vida de jubilado.

 

Para tan arriesgada misión, Jacobo consigue la colaboración de un ex policía llamado Wilson Contreras, que atraviesa una etapa desafortunada, ya que además de haber perdido su trabajo en circunstancias para nada claras, se encuentra separado de su familia y sólo encuentra cierto consuelo en el alcohol y en los popularmente llamados "flippers", todavía de moda a fines de los 90, época en la que el filme está situado.

 

Si bien todo lo que rodea a la anécdota más visible - el intento de captura - tiene su cuota de interés, y desde cierto punto de vista oficia como enganche para el espectador, lo que pronto queda claro es que lo esencial es la relación que se va tejiendo entre Jacobo y Wilson, dos personajes que necesitan el uno del otro para protegerse, y para tratar de volver a sentirse dignos y útiles en la vida. Como Don Quijote y Sancho Panza, la dupla establecerá su vínculo partiendo de la realidad en la que viven, pero con la fantasía y la imaginación como motores fundamentales.

 

Teniendo en cuenta esos detalles, bien podemos decir que el equilibrio buscado entre el tono de comedia absurda con algunos picos dramáticos, en general, se logra. Sin embargo, no pasa desapercibido que la historia funciona mejor, y se siente más cómoda, justamente en los momentos en que el humor impera. Es allí donde nuevamente Brechner demuestra un total dominio de sus imágenes y una precisión manifiesta en la forma en que muestra cómo los personajes expresan sus miserias y carencias. Lo que provocan, a través de esa identificación que a veces sentimos frente a algunas situaciones pero que nos cuesta asumir, es nerviosismo y empatía a la vez. Lo mismo le pasa a Wilson y a Jacobo; seguramente si un espejo les devolviera sus imágenes, correrían el riesgo de no reconocerse ante una realidad vigente y palpable para todos, excepto para ellos. Ese contraste provoca situaciones sumamente graciosas, que planteadas fuera de ese contexto carecerían de tal impacto.

 

Todo esto tiene un soporte por demás efectivo en una dupla protagónica que, en un marco de corrección general en ese rubro, brinda labores para el mejor elogio. El actor chileno Héctor Noguera nos pone en la piel de su Jacobo, mientras que Néstor Guzzini confirma lo ya insinuado en otras películas uruguayas como 3 (2012) y Tanta agua (2013): que estamos ante un actor de raza que se mueve naturalmente tanto en el humor como en el drama. Mención especial para el debut cinematográfico de la prestigiosa actriz teatral Nidia Telles, los cinco minutos que ratifican que Leonor Svarcas es una excelente comediante, y para algunas participaciones memorables del gran Jorge Bolani; la escena en que sale de una fiesta insultando copa en mano a Jacobo por haberle chocado el auto tendría que mostrarse en cualquier escuela de actuación.

Esos brillantes momentos de humor nervioso, tenue, entrañable, tienen la contrapartida de alguna baja de tensión cuando prevalece la parte más dramática del asunto. Los aciertos ya enumerados, además de algunos aspectos técnicos que rayan a gran altura (como la fotografía de Álvaro Gutiérrez y el sonido de Fabián Oliver) hacen que esas objeciones no afecten demasiado la positiva consideración global del trabajo.

 

La búsqueda de la dignidad de Jacobo y Wilson remite a lo más natural del ser humano cuando cree que está perdiendo todo. Miguel de Cervantes Saavedra expresaba claramente esa angustia en la frase que da título a este comentario.

 


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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