Zanahoria

Zanahoria

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  • Titulo original: Zanahoria
  • Dirección: Enrique Buchichio
  • Género: Drama-Thriller
  • Protagonistas: César Troncoso - Martín Rodríguez - Abel Tripaldi
  • País: Uruguay-Argentina Año: 2014
  • Duracion: 100'
  • Elenco: Néstor Guzzini - Mónica Navarro - Victoria Césperes - Carlos Vallarino
  • IMBD
  • Disponible en: Retina Latina
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Uruguay, octubre de 2004. Dos periodistas (Abel Tripaldi, Martín Rodríguez) se embarcan en una travesía de secretos, simulaciones, encuentros furtivos y paranoia cuando un misterioso informante (César Troncoso) los contacta con la intención de revelar pruebas sobre crímenes de la dictadura militar hasta ahora nunca investigados. La entrega se pospone reiteradamente, la paciencia se agota y la ansiedad crece, pero la posibilidad de obtener la información es más fuerte que cualquier sospecha. Inspirada en hechos reales.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Si bien se le llama a las cosas por su nombre, en ningún momento se apela al panfleto para disparar algunas reflexiones que nos tocan de cerca como país y como sociedad.

 

Todo lo que falta

 

El hecho verídico sobre el cual se basa esta película ocurrió hace casi exactamente diez años. Fue en ese momento, cuando solo restaban unas pocas semanas para las elecciones que consagrarían el primer triunfo del Frente Amplio, que un misterioso personaje se pone en contacto con dos periodistas del semanario Voces - en aquel momento Voces del Frente - prometiendo información y pruebas en relación a violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.

 

Cuando un tiempo después, Enrique Buchichio toma contacto con una nota referida al tema de los propios periodistas involucrados - Alfredo García y Jorge Lauro - pensó que ese material bien podría ser la base de su segunda película. Es que en aquel momento, Buchichio ya estaba metido de lleno en el proyecto que daría lugar a su primer - y estimable - largometraje: El cuarto de Leo (2009).

 

Ya de entrada, la película anticipa uno de sus varios aciertos. Una televisión encendida y en primer plano, brinda al espectador una rápida y acabada muestra de todo lo que se vivía en octubre de 2004. Será una constante en la historia, la astucia y la eficacia con que se recrean los climas y los ambientes de aquella época.

 

Para contarnos el nudo central de la historia, Buchichio elige hacerlo a la manera de un thriller político - periodístico al estilo de - según sus propias palabras - Todos los hombres del presidente (1976), de Alan J. Pakula. Y también apela a ese recurso tan "hitchcockiano" de no brindarle al espectador más información de la que disponen los protagonistas.

 

Lo primero que hay que decir es que esta incursión de nuestro cine - para nada frecuente - en un filme claramente "de género", luce por demás correcta y afiatada. En El cuarto de Leo, Buchichio ya había demostrado una precisión minuciosa y manifiesta al momento de pensar y de plasmar las escenas. Lo mismo pasa en esta película. En especial en esos primeros encuentros entre el informante y los periodistas, en que la tensión está presente y los climas de incertidumbre y desasosiego se logran estupendamente. Son pasajes en general nocturnos, algunas veces con lluvia, y con los protagonistas a bordo de autos que se transforman casi en silenciosos pero presentes personajes. Para la excelencia de estos momentos, es fundamental la pericia de Buchichio, los tonos que logra su director de fotografía Pablo Parra, y también la música de Mario Buchichio.

 

Estas virtudes disimulan, en general con éxito, alguna reiteración en un guión que carga con el contrapeso de contar hechos en los que - al menos a grosso modo - se sabe lo que pasó con varias de las cuestiones que se tratan.

 

En lo referente al elenco, más allá de alguna labor por debajo de la media, prima la corrección general. Es aquí donde no podemos dejar de hacer mención a la colosal labor de César Troncoso en su rol de Walter, el informante. Bien podemos hablar de un actor maduro con mayúsculas, consolidado y en uso cabal de sus reconocidos atributos, y que hace ya un tiempo dejó atrás algunos excesos - por ejemplo en El baño del Papa (2007) - que rebajaban su labor. A través de sus palabras, gestos y miradas su personaje produce a la vez temor, patetismo pero también conmiseración.

 

Dejo para el final lo que considero el principal mérito de este trabajo. Si bien se le llama a las cosas por su nombre, en ningún momento se apela al panfleto para disparar algunas reflexiones que nos tocan de cerca como país y como sociedad. Al cabo del relato, va quedando claro que esta película nunca pudo haber sido si no fuera por todas las zonas oscuras que siguen habiendo en relación a nuestro pasado reciente, a la dictadura y a sus consecuencias. Un pasado que sigue afectando al presente de manera significativa, y que hace posible que en la tiniebla aparezcan personajes como Walter, quizás ahí mismo, a nuestro lado, mirando la película.

 


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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