Big eyes: retrato de una mentira

Big eyes: retrato de una mentira

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  • Titulo original: Big eyes
  • Dirección: Tim Burton
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Amy Adams - Christoph Waltz
  • País: Estados Unidos-Canadá Año: 2014
  • Duracion: 106'
  • Elenco: Danny Huston - Krysten Ritter - Jason Schwartzman - Terence Stamp
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Big eyes cuenta la verdadera y escandalosa historia de uno de los fraudes de arte más épicos de todos los tiempos. A finales de los años 50 y comienzos de los 60, el pintor Walter Keane (Christoph Waltz) había alcanzado un éxito increíble, revolucionando la comercialización del arte popular con sus enigmáticas pinturas de niños abandonados, de grandes ojos. Sin embargo, la extraña y chocante verdad finalmente se descubrió: las obras de Walter en realidad no fueron creadas por él, sino por su esposa Margaret (Amy Adams). Esta es su historia.

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Con el nudo central de la anécdota por demás claro, falta profundidad y muchos pasajes lucen reiterativos y estancados. Vale sobre todo por Amy Adams y por la excelente reconstrucción del San Francisco de los años '60.

Aquellos ojos tristes

Como pasa a menudo con los autores prolíficos que toman riesgos, la obra de Tim Burton hace ya un tiempo que divide las aguas. Seguramente también contribuye ese grado de polarización demasiado presente hoy por hoy en casi todo. Por un lado están los fanáticos que defienden a capa y espada cada uno de sus trabajos, mientras que en el otro extremo sus detractores - que también son muchos - no pierden oportunidad de demostrar la poca simpatía que le tienen a su labor. Ante todo, aclaro que quien esto escribe no se ubica en ninguno de esos extremos. Sí creo que, más allá de gustos y subjetividades, no puede negarse que estamos ante un autor que ha marcado un estilo, y que más allá de algunos reparos - en lo narrativo, los más notorios - su cine es generalmente atractivo e interesante. El joven manos de tijera (1990), Ed Wood (1994) y El cadáver de la novia (2005) bien podrían ser los ejemplos más logrados, mientras que en el otro extremo, algunos de sus últimos trabajos como Alicia en el país de las maravillas (2010) y Sombras tenebrosas (2012), no han pasado más allá de correctos, vistosos e irregulares divertimentos.

En Big Eyes, Burton se remonta a un caso real ocurrido a fines de los años ´50. Recientemente divorciada de un matrimonio opresivo, la artista Margaret Keane conoce a Walter, un pintor de pacotilla y seductor charlatán. Se enamoran, se casan, y lo que parecía ser una linda historia de amor se transformó - hasta el momento en que Margaret se decide a poner las cosas en su lugar - en una estafa flagrante. Como Margaret firmaba con su apellido, su marido hizo pasar como de su autoría lo que ella creaba. En especial, esas pinturas con niñas de ojos grandes, azules y tristes, que fueron fuente de suculentas ganancias.

Se ha dicho que en esta película Burton se aleja bastante de su estilo habitual. No estoy de acuerdo. Si bien de manera más sutil, y sin la estridencia - muchas veces exagerada - de otros trabajos, no faltan los temas que obsesionan la obra del cineasta. El juego de opuestos, el bien contra el mal, las distintas concepciones acerca del arte en relación a lo popular y la bondad teñida de ingenuidad de muchos de sus personajes son la base de esta historia. En lo meramente estilístico, pasa lo mismo con el detallismo cercano a la excelencia con que se reconstruye el San Francisco de principios de los ´60, y la deliciosa gama de colores presente a lo largo del relato.

En lo narrativo - no es novedad - están los puntos más débiles del asunto. Con el nudo central de la anécdota por demás claro, hubiera sido dable esperar una profundidad que no se alcanza y que hace que muchos pasajes asomen como reiterativos y estancados. La dupla que tan bien había funcionado en el guión de Ed Wood, Scott Alexander y Larry Karaszewski, no alcanza esta vez, aquellos muy buenos resultados. A la vez, algunos excesos que generalmente tienen a Christoph Waltz como protagonista, hacen que el final tampoco luzca demasiado inspirado. Creo que este notable actor no pudo disipar la notable química y complicidad que había entre Burton y su actor fetiche, Johnny Depp. El punto más alto del reparto es, sin dudas, Amy Adams en el papel de Margaret. La versatilidad y el talento de esta pequeña gran actriz ya no son novedad.

En síntesis, estamos ante una película atrayente, irregular, y que deja claro que a pesar de tirios y troyanos, Tim Burton sigue siendo un cineasta que no pasa inadvertido.


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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