Watchmen - Los vigilantes

Watchmen - Los vigilantes

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  • Titulo original: Watchmen
  • Dirección: Zack Snyder
  • Género: Acción-Fantasía
  • Protagonistas: Malin Akerman - Matthew Goode - Billy Crudup
  • País: Estados Unidos Año: 2009
  • Duracion: 2h42'
  • Elenco: Jackie Earle Haley - Jeffrey Dean Morgan - Patrick Wilson
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

La película, adaptación de la novela gráfica creada por Alan Moore y Dave Gibbons, está ambientada en unos hipotéticos Estados Unidos de 1985 en los que los superhéroes disfrazados son parte de la sociedad. Cuando uno de sus antiguos compañeros es asesinado, un fracasado vigilante enmascarado (Jackie Earle Haley) se propone descubrir un complot para matar y desacreditar a los superhéroes del presente y del pasado.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Una adaptación demasiado ambiciosa, hecha con mucho esmero y visualmente impactante, pero que termina agotando al espectador con su acumulación de personajes, anécdotas, subtramas y referencias a la cultura pop y a la historia estadounidense.

Justicieros eran los de antes

Algo curioso está pasando últimamente en el cine comercial: Hollywood sigue siendo básicamente Hollywood, una máquina de hacer dinero gracias a películas bastante malas y ruidosas, promocionadas mediante millonarias campañas de marketing pero vacías de contenido y emoción. Sin embargo, cada tanto aparece algún blockbuster que contiene más comentario socio-político y poesía que muchas películas del llamado “cine independiente”, que se supone nacen de una sensibilidad, y hablan de aquellos temas “serios” que el cine comercial rehuye.

Hace tres años se estrenaba V for Vendetta (2005), adaptación de una novela gráfica que presentaba como héroe a un “terrorista” que hacía volar la sede del parlamento británico como forma de protesta frente a un gobierno autoritario que violaba todos los derechos civiles de su población. Ahora se presenta Watchmen, versión cinematográfica de otra novela gráfica de culto protagonizada por un grupo de superhéroes caído en desgracia, políticamente incorrectos, desprolijos y marginados tanto por la opinión pública como por las autoridades, y que dice dos o tres cosas sobre el sistema político, la ley y los valores de una sociedad básicamente corrupta, decadente y en peligro de extinción. Que tanto la obra original como esta adaptación estén ambientadas en unos años ’80 “alternativos” (en los que Estados Unidos ganó la guerra de Vietnam y Richard Nixon asumió un tercer mandato como presidente), al borde de la hecatombe nuclear, no le quita mérito como versión ficcional de una verdad histórica que no fue muy diferente.

¿Qué tienen en común ambas historias? Que el autor de ambas es el talentoso y rebelde Alan Moore, un inglés que revitalizó con sus ideas, su complejidad narrativa y sus personajes fuera de molde el mundo del cómic. Estas dos obras fundamentales –en su trayectoria pero sobre todo en la evolución de la literatura gráfica, hasta entonces considerada un género menor que luego adquiriría mayor prestigio- nacieron en pleno auge del conservadurismo occidental dominado por los gobiernos de Ronald Reagan (Estados Unidos) y Margaret Thatcher (Reino Unido), por lo que sería al menos ingenuo considerarlas mero entretenimiento. De hecho V for Vendetta –y ya estamos hablando de las versiones cinematográficas- me sigue pareciendo una de las películas más serias e inquietantes que Hollywood haya producido en lo que va del siglo. Podría afirmar algo parecido de esta adaptación de Watchmen… si no hubiera visto su última hora.

La película comienza con el asesinato de Edward Blake, ex El Comediante (Jeffrey Dean Morgan, perturbadoramente parecido a una cruza entre Javier Bardem y el Robert Downey Jr. de Una Guerra de Película), un viejo superhéroe retirado a quien lanzan desde la altura de su apartamento junto con su característico pin sonriente manchado de sangre (verdadero logo del universo Watchmen). Lo que sigue tiene mucho de serie negra, con un antihéroe misterioso llamado Rorschach, o Walter Kovacs (Jackie Earle Haley), que recorre las calles de una urbe oscura y amenazante, dedicado a investigar el asesinato de su ex colega y a alertar a los otros “vigilantes” que pueden estar en peligro de correr la misma suerte. Tanto el argumento como el tratamiento visual de la historia prometen a esa altura una de las mejores adaptaciones de cómic al cine, permitiendo revivir el entusiasmo creado en su momento por el Dick Tracy de Warren Beatty (1990), el Batman Inicia de Christopher Nolan (2005) o la propia V for Vendetta que dirigió James McTeigue. Hay incluso una brillante secuencia de títulos en cámara lenta, cinematográficamente perfecta, en la que –al son de “The times they are a-changin'” de Bob Dylan- se repasa casi medio siglo de historia norteamericana a través de varios personajes reales de la política y de la cultura pop (desde John F. Kennedy y Fidel Castro hasta Annie Leibovitz y Andy Warhol) al tiempo que se da cuenta del auge y caída de los Watchmen a través de los años.

La trama es compleja, como lo era la historia de Alan Moore ilustrada por Dave Gibbons (único acreditado en la película debido a la renuencia de Moore a verse asociado con las adaptaciones de sus obras), con la desventaja de que en el cine uno no puede revisar la página anterior o repasar algún fragmento aclaratorio. Quizá por eso tanta información, dicha de manera tanto visual como oral y mediante abundantes flashbacks y saltos temporales, pueda resultar confusa y un tanto abrumadora para un espectador no familiarizado con el argumento y los personajes. Pero ese no es el problema mayor de esta adaptación, a cargo de los guionistas David Hayter y Alex Tse; lo que menos convence de Watchmen es una segunda mitad en parte previsible y en parte decepcionante, que resuelve su principal misterio (quién mató a El Comediante, y por qué) apelando a la posibilidad menos interesante. No estoy apto para decir si esto respeta o no el original (los lectores de la obra de Moore mencionan precisamente el final como una de las mayores libertades que se han tomado los guionistas de la película), pero para quien se sentó a ver lo que prometía ser una historia bastante original, cargada de personajes alejados del estereotipo del superhéroe, esa resolución echa por tierra todas las expectativas.

No ayuda, por otro lado, la convivencia de personajes complejos y atractivos, defendidos por buenas actuaciones como las de Morgan, Haley y Patrick Wilson (Dan Dreiberg) con otros más convencionales, acartonados e interpretados sin ningún esfuerzo por parte de Matthew Goode (Adrian Veidt) y Malin Akerman (Laurie Jupiter). Y si bien el director Zack Snyder reitera –e incluso mejora- la imaginación visual que demostró en 300 (2006), abusa de algunos recursos ya agotados en el cine de acción, como esas peleas cuerpo a cuerpo ralentizadas -y luego aceleradas- que es ya marca de fábrica del cine de acción de Hong Kong, y que Matrix popularizó en el mundo entero. Hasta me animaría a decir que Watchmen es una película de misterio por momentos muy interesante que, lamentablemente, convive con otra de ciencia ficción (toda la historia del Dr. Manhattan) llena de pretensión metafísica y desmedido despliegue de efectos visuales.

Creo sinceramente que Watchmen es uno de esos ejemplos de adaptación que, aún traicionando las expectativas de los fanáticos puristas, debió haber dejado fuera algún costado de la historia para concentrarse en sus aspectos más interesantes. La paciencia del espectador se hubiese visto así recompensada, al igual que su capacidad de asombro. Tal como está, la película luce como una adaptación demasiado ambiciosa, hecha con mucho esmero y visualmente impactante, pero que le sirve todo –demasiado- en bandeja al espectador, agotando su capacidad de reflexión sobre algunos temas de fondo que siguen vigentes aunque la Guerra Fría haya terminado.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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