Bosco

Bosco

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  • Titulo original: Bosco
  • Dirección: Alicia Cano
  • Género: Documental
  • País: Uruguay-Italia Año: 2020
  • Duracion: 80'
  • IMBD
  • Tipo: Documental

Ficha

Resumen

Sumido entre bosques que lo devoran, Bosco di Rossano es un pueblo italiano en el que solo quedan 13 habitantes. Al otro lado del océano, en un patio de Salto, Orlando Menoni de 103 años, descendiente de ese pueblo, parece conocerlo más que nadie, aunque nunca estuvo allí. Como en una fábula contra el tiempo, su nieta se pone al hombro el sueño de su abuelo y viaja al Bosco, donde filma y vive durante 13 años. En esa sucesión de viajes encontrará más que un pueblo: rescatará la vida que queda cuando todo parece destinado a desaparecer.

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

Identidad, sutileza y emoción


Hay películas que me resultan todo un desafío a la hora de escribir sobre ellas. Esa conjunción de elementos en los que puede englobarse una crítica o una reseña - lo subjetivo, el origen y los detalles a grosso modo de la anécdota, la información que pudiera ser relevante - en ocasiones siento que no alcanza para transmitir lo que algunos trabajos provocan y lo que se siente estando frente a la pantalla. Bosco es una de ellas.


Trece años le llevó a Alicia Cano - quien ya había dado muestras de gran sensibilidad en El Bella Vista (2012) y codirigiendo junto a Leticia Cuba en Locura al aire (2017) - realizar esta película que tiene que ver con su identidad, con el pasado, con su familia, y en la que la esencia está en los climas y sensaciones y no tanto en la información puntillosa o con mayor o menor detalle de los hechos.


Lo que consagra a este documental como una gran película es justamente la forma en que Cano nos cuenta el transcurso de esos 13 años. El punto de partida tuvo que ver con los recuerdos casi oníricos que su abuelo Orlando - sin nunca haber ido y con una lucidez asombrosa a sus 102 años - le contaba acerca del Bosco, un pueblito perdido en las montañas italianas de donde vinieron sus antepasados.


Esos relatos, compartidos casi a manera de fábula, se complementan entrañablemente con todo lo vivido y captado por Cano en sus viajes a ese lugar, que en su primera estadía contaba con 29 habitantes y que al momento de terminar la película eran solo 13. Casi todos familiares entre sí y con historias de vida que cada una de ellas hasta podrían justificar otras películas. Ya sea la curandera que pone en la mesa otro plato aun sabiendo que esa presencia ya no estará, o la pareja que forman una ex ferroviaria y un talador de árboles, o la pastora que se vio en la disyuntiva de desprenderse de sus cabras ante la complicación que suponía el estado de salud de su esposo.


La sutileza, la emoción sin golpes bajos y una narración por demás eficaz definen este trabajo. Si hablamos de sutileza, qué decir de esas imágenes del Bosco tomadas en estaciones del año diferentes, pero siempre captadas desde el mismo lugar y poniendo el énfasis en la relación del ser humano con una naturaleza no idealizada pero sí valorada. La emoción sin golpes bajos se desprende de relatos que desnudan emocionalmente y conmueven tanto a quienes los brindan como a los receptores. El mejor ejemplo del acertado tono narrativo tiene que ver con esos momentos en que un tenue humor domina la escena y que provienen generalmente de pasajes en que los abuelos de Cano recuerdan vivencias pasadas con un particular gracejo.


Al final de este comentario, vuelvo a donde lo empecé. Seguramente esta crónica no ha logrado hacer justicia con la película, por lo que afirmaré algo no común en mis notas: es un gran pecado perderse este documental. Sin dudas. Películas que valen la pena claro que hay muchas, pero ésta, además de valiosa, es preciosa.


Por Pablo Delucis para Cartelera.com.uy

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