Promesas del Este

Promesas del Este

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  • Titulo original: Eastern promises
  • Dirección: David Cronenberg
  • Género: Drama-Thriller
  • Protagonistas: Viggo Mortensen - Naomi Watts
  • País: Reino Unido-Canadá-Estados Unidos Año: 2007
  • Duracion: 1h40'
  • Elenco: Vincent Cassel - Armin Mueller-Stahl - Sinéad Cusack
  • IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Después de Una Historia Violenta (2005), David Cronenberg y Viggo Mortensen vuelven a sumar fuerzas en este thriller ambientado en el submundo criminal de Londres. Allí, Nikolai (Mortensen) es un chofer y matón al servicio de una familia mafiosa de origen ruso. Su fidelidad será puesta a prueba cuando conozca a Anna (Naomi Watts), una enfermera que tiene en sus manos -sin saberlo- evidencias sobre la responsabilidad de la familia en la muerte de una joven que ha dado a luz bajo su guardia.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Un ejemplo de cine negro contemporáneo realizado y narrado con gran precisión. Excelente elenco donde se destaca la notable labor de Viggo Mortensen.

Calle sin retorno

La anterior película de David Cronenberg, Una Historia Violenta (2005), también comenzaba con un crimen brutal. Aunque si no recuerdo mal la violencia no era tan explícita como lo es acá, pero el efecto es el mismo: pautar más o menos de qué viene la cosa. Ambas películas son, además, ejemplos de lo que podríamos llamar el mejor cine negro contemporáneo. Digamos que Promesas del Este luce como un asunto que perfectamente podría haber dirigido un cineasta como Samuel Fuller. En una época en la que Hollywood parece entender la violencia como una mera sucesión artificial de espectacularidades y de efectos digitales visuales, Cronenberg apela a una violencia más realista y directa, la que irrumpe en la vida cotidiana de personajes reales. Una violencia seca, cruda y dura, que permanece casi siempre contenida hasta que estalla en breves enfrentamientos cuerpo a cuerpo, sin artificios de ningún tipo.

Promesas del Este recupera, además, al cuerpo humano como una de las constantes en la filmografía de Cronenberg. El cuerpo humano como entidad transformada por la obsesión científica (La Mosca), o como envase de virus o infecciones varias (Escalofrío, Rabia), incluso como objeto de seducción ambiguo (M. Butterfly) o dañado (Crash). En esta historia ambientada en el submundo criminal de Londres, el cuerpo humano es objeto de abuso (como le pasa a las jóvenes rusas como Tatiana, que vino del Este en busca de una vida mejor pero sólo encontró explotación y desgracia) y también de identidad y estatus (como lo demuestran los tatuajes que, dentro de los códigos de la mafia rusa, son símbolo de pertenencia y poder).

El guionista Steven Knight ya había retratado brillantemente ese submundo en Negocios Entrañables (2002), película que dirigió Stephen Frears y que también tenía como protagonistas a inmigrantes que intentaban sobrevivir como podían, a ambos lados de la legalidad. La ley, la ética y la moral son elementos a los que Anna, la enfermera de Promesas del Este, apela para intentar hacer el bien en un mundo lleno de maldad. O al menos para intentar corregir una injusticia entre tantas que se cometen día a día en las calles de Londres o de cualquier otra ciudad. Lo decisivo en su caso es la complicidad que logre despertar en Nikolai, quien es mucho más que ese “simple chofer” que afirma ser.

La película tiene otras lecturas fascinantes, empezando por las relaciones de poder, las fidelidades y traiciones que marcan a una familia mafiosa como la que encabeza el veterano Armin Mueller-Stahl, esa suerte de “padrino” ruso. Y, por supuesto, el vínculo entre Nikolai y su “capitán” Kirill (un estupendo Vincent Cassel), un tipo mucho más inseguro y vulnerable de lo que demuestra, probablemente atormentado por el constante desprecio de su padre y por una innegable homosexualidad reprimida que canaliza a través de la violencia y el maltrato. En particular hacia Nikolai, a quien envidia y ama en dosis similares.

Pero más allá de connotaciones o lecturas posibles, Promesas del Este es ante todo una muy buena historia, excelentemente narrada, y que esconde alguna revelación argumental que conviene no adelantar. Un relato de factura clásica, que encuentra en Cronenberg a un director riguroso y preciso; su estilo es el equivalente cinematográfico de una intervención quirúrgica. Ver sino la pelea en la sala de baños: cualquier otro director más o menos mediocre habría optado por una secuencia de planos cortos, editados con velocidad apabullante, ofreciendo al espectador tan solo la idea de una escena violenta a través del montaje. Cronenberg, en cambio, utiliza tomas largas, pocos cortes de montaje y un enfrentamiento a cuchillo limpio que luce cuidadosamente coreografiado; el resultado es la violencia al desnudo (literalmente), sin adornos ni ocultamientos, casi como si estuviéramos presenciándola allí mismo, en tiempo real. Es un tratamiento mucho más frío –sus películas son, por lo general, de una frialdad casi clínica- y por ello mismo mucho más contundente.

Hace años que este director canadiense viene trabajando con el mismo equipo creativo: el fotógrafo Peter Suschitzky, el montajista Ronald Sanders, la diseñadora de producción Carol Spier, el compositor Howard Shore, su hermana Denise Cronenberg en el vestuario. Es un equipo cuya mutua colaboración ha dado notables resultados; lo mismo puede decirse de esta nueva colaboración entre Cronenberg y Viggo Mortensen. Lejos ya de su imagen de Aragorn en la trilogía de El Señor de los Anillos, que amenazaba con encasillarlo, Mortensen confirma lo que ya se adivinaba en Una Historia Violenta: que el tipo es un actorazo por derecho propio capaz de casi cualquier desafío. Su Nikolai es desde ya una de las mejores actuaciones del año.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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