Red social

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  • Titulo original: The social network
  • Dirección: David Fincher
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Jesse Eisenberg - Andrew Garfield
  • País: Estados Unidos Año: 2010
  • Duracion: 2 horas
  • Elenco: Justin Timberlake - Brenda Song - Rooney Mara - Armie Hammer
  • Sitio oficial IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Basada en el libro "The Accidental Billionaires", de Ben Mezrich, la película cuenta cómo una noche de 2003, el estudiante de programación de Harvard Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) comenzó a desarrollar una idea que derivó en Facebook, la mayor red social del mundo con más de 500 millones de usuarios. Y las complicaciones tanto personales como legales que tuvo que enfrentar después…

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: El hábil guión de Aaron Sorkin y la dinámica dirección de David Fincher logran un relato entretenido, que ofrece una visión ambigua - aunque piadosa - del creador de Facebook. Buen elenco juvenil donde se destacan Jesse Eisenberg y Andrew Garfield.

Yo quiero tener un millón de amigos

El primer acierto de esta película es cómo logra, a partir de una premisa en principio poco atractiva desde el punto de vista narrativo (la invención de un sitio web), ser no sólo entretenida sino de algún modo reveladora. Porque claro, ese sitio web es nada menos que la herramienta de comunicación informática más popular de los últimos años, que ha revolucionado la forma de comunicarse de millones de personas en todo el mundo (más de 500 millones, para ser más precisos) y convertido a su “creador” en el multimillonario más joven del mundo.

Las comillas en “creador” apuntan precisamente al meollo del asunto: ¿es Mark Zuckerberg el creador de Facebook? Oficialmente sí, aunque esta película (basada en el libro “Multimillonarios por accidente”, de Ben Mezrich) se encarga de arrojar dudas al respecto, al menos en el sentido de que Zuckerberg no fue el único creador, e incluso de que lo que este chico hizo realmente fue tomar una idea ajena y ampliarla, con mucha más viveza e inteligencia que genialidad. Para ello, el guión de Aaron Sorkin (Cuestión de Honor, Juego de Poder) adopta tres puntos de vista paralelos: el del propio Zuckerberg, quien comenzó a jugar con una primera versión de Facebook una noche de otoño de 2003, al poner en línea una suerte de venganza cruel contra la novia que acababa de dejarlo; el de Eduardo Saverin (Andrew Garfield, el próximo Peter Parker), compañero universitario y co-creador minoritario, quien aportó los primeros recursos económicos y asumió al inicio la dirección “empresarial” del proyecto; y el de los gemelos Winklevoss (un Armie Hammer duplicado), quienes - alentados por el éxito inicial de la travesura universitaria de Zuckerberg - le propusieron sumarse al equipo de desarrollo de una herramienta web que contenía todas las características básicas que luego ofrecería Facebook. O al menos eso sostienen ellos y sus abogados…

Cada una de estas líneas narrativas confluye, o se entrelaza, en al menos dos instancias de conciliación, en la que tanto Saverin como los Winklevoss demandan a Zuckerberg por sus respectivos motivos. Esta estructura narrativa, no demasiado compleja pero sí construida a base de constantes saltos temporales, hace que el relato por momentos se vuelva fascinante, o por lo menos mucho más interesante que ese poco prometedor ambiente de universitarios acomodados, sociedades secretas y rivalidades estudiantiles. Gran parte del mérito corresponde también al dinamismo que imprime el director David Fincher (El Club de la Pelea, Zodíaco, El curioso caso de Benjamin Button). Lo interesante acá es cómo se fue desarrollando una idea que comenzó como un juego y que, en una era de capitales a la caza de jóvenes emprendedores, resultó potencialmente multimillonaria. Y que pudo, al menos desde el punto de vista legal, convertirse en un boomerang para su joven creador.

Y aquí viene probablemente el segundo logro, tanto del guión y la dirección como del actor Jesse Eisenberg (Adventureland, Tierra de Zombies): uno empieza odiando al personaje de Mark Zuckerberg desde la primera escena, un poco por pedante, otro poco por soberbio y por nerd, o por todo eso junto. En definitiva: el pibe parece un pelotudo. Pero el pelotudo – lo sabemos al sentarnos a ver la película – es multimillonario, por lo que le damos cierta carta de crédito. Y aunque la película no lo ensalza hasta la estatura de un héroe (de hecho es bastante ambigua y hasta ligeramente condenatoria la imagen que presenta de él, algo que motivó un claro distanciamiento de parte del propio Zuckenberg respecto a los hechos que se describen), sí le otorga una dimensión humana que lo hace mucho más cercano y hasta raramente entrañable. Dicho de otro modo, nos compadecemos un poco por el “pobre” Zuckenberg, que en definitiva no es más que un chico muy inteligente y lúcido pero con una irrefrenable necesidad de aprobación y de cariño. En varias oportunidades, mientras su proyecto y su negocio crecen, lo vemos quedar por fuera de la verdadera diversión juvenil a la que se entregan sus compañeros. Y cuando Saverin le echa en cara que él era su único amigo, la expresión de Eisenberg es perfecta, porque es la de un pibe cuya propia ambición se le fue de las manos – así sea por la influencia de Sean Parker (Justin Timberlake) o por mera torpeza e inexperiencia – y que se remuerde interiormente por sus propios errores.

No deja de ser revelador, entonces, que el creador de una herramienta basada en el concepto de “amistad” (por más virtual que sea) y en la aprobación de los demás (“me gusta”, “ya no me gusta”) sea básicamente un solitario a la espera de que alguien lo haya aceptado como amigo.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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