Los amores imaginarios

Los amores imaginarios

  • Titulo original: Les amours imaginaires
  • Dirección: Xavier Dolan
  • Género: Drama-Romance
  • Protagonistas: Monia Chokri - Xavier Dolan
  • País: Canadá Año: 2010
  • Duracion: 1h35'
  • Elenco: Niels Schneider - Anne Dorval
  • Sitio oficial IMBD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Marie (Monia Chokri) y Francis (interpretado por el propio director Xavier Dolan) son dos amigos jóvenes y modernos pertenecientes al ambiente artístico intelectual de Montreal. Ambos van a "enamorarse" de Nicolas (Niels Schneider), un joven con cara de bueno e inocente. El objetivo está claro: conquistar a Nicolas aunque esto suponga un problema para su amistad. Segundo largo del aclamado realizador de Yo maté a mi madre (2009).

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: A la altura de su segundo largometraje, el jovencísimo Xavier Dolan confirma ser un director muy seguro de sus medios, y una personalidad a atender dentro del panorama del cine canadiense francófono.

Objetos de seducción

Pocos debuts en la dirección de cine, al menos en la memoria reciente, han sido tan llamativos como el del canadiense Xavier Dolan. No tanto por su originalidad y talento, que sin duda los tiene, sino por la temprana edad a la que hace gala de ellos (habiendo nacido en Quebec en 1989, dirigió su primer largometraje antes de cumplir los 20 años). Yo maté a mi madre (2009), que así se llamó aquel debut, era una intensa, original, honesta y por momentos brutal mirada a la conflictiva relación de un adolescente gay (el propio Dolan, que además de todo se da el lujo de actuar, y muy bien) con una madre neurótica, por momentos fría y hasta frívola (la maravillosa Anne Dorval).

Apenas un año después de esa impactante ópera prima, que le valió premios en Cannes y Rotterdam, por ejemplo, Dolan presentó su segunda película, esta Los amores imaginarios, en la que da vuelta de algún modo el concepto de "triángulo romántico". Aquí el propio Dolan, que también actúa y escribe el guión, sustituye a su madre por una amiga (la igualmente neurótica y frívola Marie, interpretada por Monia Chokri), con la que competirá por la atención de un tercero en común: Nicolas (Niels Schneider), un verdadero Adonis que parece (como lo sugiere el propio Dolan director) la encarnación del David de Miguel Ángel. Lo que se desata entre la pareja de amigos es una guerra silenciosa, una competencia deliberada y por momentos poco sutil por ganarse el afecto del objeto de deseo de ambos.

Lo más curioso del asunto es que nadie sabe realmente qué pretende Nicolas, cuya delicada belleza y comportamiento ambiguo desconcierta y no hace otra cosa que alimentar el deseo tanto de Marie como de Francis. Nicolas bien podría ser gay, hetero o bisexual, podría estar interesado en él o en ella, incluso en ambos, o considerarlos solo verdaderamente amigos, sin más intenciones que pasarla bien y divertirse. Pero poco importan todas esas posibilidades cuando lo que hay es una obsesión que no deja ver claramente ni pensar en otra cosa.

Dolan viste a sus personajes y a los ambientes que frecuentan con la misma frivolidad que denota casi todo su comportamiento. La propia relación de "amistad" entre Marie y Francis está llena de sarcasmo, falsedades y habituales dosis de veneno servidas en miradas, gestos o frases más o menos hirientes. Todo por ganarse el amor de alguien que tal vez ni siquiera esté interesado en ellos. La serie de testimonios que interrumpe el relato cada tanto parecería sugerir que tanto juego de seducción, tanta batalla infantil y tanto romanticismo (correspondido o no) no tiene sentido, porque tarde o temprano sobrevendrán el desamor, la desilusión, el desengaño. Aunque ya todos sabemos que eso es irrelevante; nunca paramos de buscar...

Pero hay más en el fondo del asunto, porque tanto Francis como Marie tienen sus amantes ocasionales, con los que parecen compartir sólo la cama y ni siquiera allí lucen realmente felices. De manera que la aparición de Nicolas vendría a ser solo la excusa, el vehículo a través del cual canalizar tanta insatisfacción, el lugar donde depositar las fantasías que les permitan sentirse más vivos, más plenos, más deseados, más realizados...

Como en su primera película, Dolan intercala escenas de puro realismo (en las que se muestra como un fino observador de conductas humanas) con otras totalmente estetizadas, en las que apela al diseño, los vestidos vintage, las cámaras lentas y un claro regodeo en el color, la música y la moda. Aunque apela a mucha iconografía pop americana (hay referencias a James Dean y Audrey Hepburn, por ejemplo), es evidente que ha visto mucho cine de Fassbinder, Almodóvar, François Ozon y Wong-kar Wai, cuyos ralentis reiterativos acompañados de un leit motiv musical (recordar Con ánimo de amar) han dejado una gran huella en el joven cineasta.

Tal vez sea todavía temprano para determinar si Dolan es un verdadero talento original o si aún está buscando su propia voz en un mar de referencias y citas a maestros que evidentemente lo inspiran (ya ha concluido su tercera película, estrenada en Cannes este año). Pero es indudable que se trata de un creador inquieto, de un guionista con un gran manejo de la ironía y la sensibilidad y de un director muy seguro de sus medios (y de sus actores). Ciertamente es una personalidad a atender dentro del panorama del cine canadiense francófono, a menudo relegado ante el más conocido cine hablado en inglés que llega desde el gran país del norte.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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