Quémese después de leerse

Quémese después de leerse

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  • Titulo original: Burn after reading
  • Dirección: Joel Coen -Ethan Coen
  • Género: Thriller-Comedia
  • Protagonistas: George Clooney - Frances McDormand
  • País: Estados Unidos-Inglaterra-Francia Año: 2008
  • Duracion: 96'
  • Elenco: John Malkovich - Brad Pitt - Tilda Swinton - Richard Jenkins
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Un analista de la CIA despechado (John Malkovich) decide escribir sus memorias y relatar todo lo que sabe. Su prevenida esposa (Tilda Swinton) copia parte de la información, el CD se pierde, y cae en manos de dos torpemente ambiciosos empleados de un gimnasio (Frances McDormand, Brad Pitt). Lo que sigue es una disparatada suma de errores, situaciones absurdas, brotes sicóticos y muertes perfectamente evitables.

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: Una disparatada comedia que le toma el pelo a la (des)inteligencia norteamericana, de la mano de un puñado de personajes absurdos animados por un estupendo elenco.

Sin lugar para los vivos

Debe haber pocas reparticiones del gobierno estadounidense tan fáciles de parodiar como la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y pocas actividades tan dignas de ser tomadas en joda como las del servicio secreto. Si no fuera porque informes de inteligencia malintencionados sirvieron de excusa a Estados Unidos para invadir y destruir a Irak y desestabilizar todo Medio Oriente (¿alguien sigue pensando que se debió a “errores”?), diría incluso que la de la CIA es gente muy hilarante. Pero aquí no se trata de satirizar la política exterior de Estados Unidos como lo hacía, en plena Guerra Fría, Stanley Kubrick en Doctor Insólito (1964), o más recientemente Mike Nichols en Juego de Poder (2007). Aquí el blanco es la inoperancia burocrática de la CIA y ese estado permanente de paranoia en que viven sus funcionarios, lo cual se transmite fácil y lógicamente hacia muchos de sus conciudadanos idiotas e idiotizados.

La trama de esta nueva comedia de los hermanos Joel & Ethan Coen, plagada de disparates, errores, situaciones absurdas y algunas muertes perfectamente evitables, se dispara cuando un despechado y algo inestable analista de la CIA (un sicótico John Malkovich, excelente) decide abandonar su trabajo en la agencia y dedicarse a escribir sus memorias, cuyo contenido –promete- será explosivo. Su distante esposa (Tilda Swinton, la frialdad en persona) consulta a su abogado, éste le recomienda hacer una copia de toda la información (por las dudas), la copia se pierde, cae en manos de dos torpes empleados de un gimnasio…

Y el resto hay que verlo. Como suele suceder en el cine de los Coen, la narración es lineal pero omite algunos de los acontecimientos más importantes, dejando que el espectador sea informado por comentarios de algunos de los personajes o por deducción propia fruto de las continuas elipsis y los precisos cortes de montaje. Es una comedia de principio a fin, como lo eran El Gran Salto (1994), El Gran Lebowski (1998) o El Quinteto de la Muerte (2004), pero el tratamiento que recibe es el de un thriller dramático, incluyendo una sombría banda sonora a cargo de Carter Burwell que recuerda a la de Fargo (1996), tal vez la obra maestra de los Coen (o al menos la favorita de este reseñador). Fargo también relataba una historia absurda desencadenada por una sucesión de errores y sinsentidos de consecuencias muy trágicas, pero contra lo que mucha gente cree Fargo no era una comedia de humor negro (si había algo de humor era producto de la idiosincrasia de sus personajes), sino una meditación tragicómica sobre lo absurdo de la violencia. La reciente y oscarizada Sin Lugar para los Débiles (2007) era de algún modo su contracara “seria”, una suerte de western moderno con algo de policial que no ofrecía respuestas fáciles al espectador, mientras los cadáveres se acumulaban por culpa del azar, o la pérdida de valores, o vaya uno a saber qué otras fuerzas de la naturaleza.

Los personajes de Quémese Después de Leerse son prácticamente caricaturas, empezando por esos dos idiotas que trabajan en un gimnasio, no se enteraron que terminó la guerra fría, y creen que pueden chantajear a un ex funcionario de la CIA que ya no tiene nada que perder. Sus viñetas son realmente divertidas, y algunas líneas de diálogo son de lo mejor que pueda escucharse en una película de Hollywood; sin embargo el tratamiento de los Coen (que parecen estar haciendo una película sobre un asunto realmente importante) puede producir algo de desconcierto. Pero la gracia está precisamente allí: en plantear “en serio” un asunto muy disparatado sin pies ni cabeza, casi como la silla que construye el personaje de Clooney (hay que verlo para creerlo…).

Mientras tanto la paranoia crece, algunos juegan a ser espías, y los verdaderos espías intercambian información con mucha seriedad sobre asuntos totalmente menores que no ponen en riesgo, en ningún momento, la seguridad nacional. Ah, si tan solo la CIA fuera así de inofensiva en el mundo real…


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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