007 Operación Skyfall

007 Operación Skyfall

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  • Titulo original: Skyfall
  • Dirección: Sam Mendes
  • Género: Acción-Thriller
  • Protagonistas: Daniel Craig - Javier Bardem
  • País: Reino Unido-Estados Unidos Año: 2012
  • Duracion: 143'
  • Elenco: Judi Dench - Ralph Fiennes - Naomie Harris - Ben Whishaw
  • IMBD
  • Disponible en: Prime Video
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Skyfall, la película número 23 de James Bond, marca 50 años desde el estreno de Dr. No (1962), la primera película de la saga basada en el personaje de Ian Fleming. Daniel Craig está de regreso como Bond, el agente 007, cuya lealtad hacia M (Judi Dench) es puesta a prueba cuando su pasado regresa para perseguirla. Mientras MI6 está bajo ataque, 007 debe localizar la amenaza y destruirla, sin importarle los costos personales.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Una película que no decae ni un momento, que recupera cierto tono irónico de la saga, y que cuenta con un gran villano a cargo de Javier Bardem. La mejor película de acción del 2012 y la mejor película de Bond de, por lo menos, los últimos 30 años.

 

Bond vive

 

El espía más famoso de la historia del cine, ese que no envejece y que cambia de rostro y de época sin perder su habilidad y sus mañas, está de regreso. Y está más viejo, o por lo menos más cansado; su físico ya no le responde como quisiera, y hasta lo vemos herido, borracho y sin afeitar. Si la entrada de Daniel Craig había humanizado al personaje y lo había alejado notoriamente del estereotipo del esmoquin, el encanto y el Martini, Skyfall lleva esa humanización hacia terrenos no transitados antes en la saga (que con esta película número 23 está cumpliendo 50 años). Terrenos incluso familiares, en el sentido de que por primera vez hay claras referencias al pasado y a la infancia de Bond (desde el título mismo de la película, como se comprenderá más adelante).

 

Esta vez no es el amor (como en Casino Royale) ni la venganza (como en la anterior Quantum of Solace) el principal móvil de James Bond. Esta vez se trata de M, esa jefa implacable que es también una suerte de mentora y hasta madre sustituta para Bond y para muchos otros agentes del servicio secreto para quienes su trabajo es su única vida. El vínculo entre 007 y M es la columna vertebral de la historia, escrita esta vez por Neal Purvis, Robert Wade y John Logan. Como marca la tradición, todo arranca con una larga, espectacular secuencia de acción en Estambul, al final de la cual habrá una decisión de M (tomada desde su cómoda oficina del M16, en Londres) que provocará un quiebre.

 

M de madre, M de madam (señora) y M de muerte. Todo eso es (y con todo eso carga) este personaje ineludible, perfectamente encarnado - una vez más - por la gran Judi Dench como desde GoldenEye (1995), que marcó el comienzo de esta nueva era en la saga. En este capítulo, como si se tratara de un nuevo comienzo, hay varios recambios y reintroducciones de algunos personajes clave, como Q (Ben Whishaw), el proveedor de tecnología y armas, y Moneypenny (Naomie Harris), una asistente que había desaparecido desde Otro día para morir (2002) y que aquí reaparece de manera original y creíble. El gran recambio, sin embargo, se produce al final y no conviene adelantarlo por razones obvias. Y también es original y creíble.

 

Hay dos o tres aspectos que convierten a Skyfall en la mejor película de la saga (al menos en los últimos, no sé... 30 años), aceptando siempre que las películas de James Bond violan la verosimilitud a cada momento y que nunca hay que tomarse el asunto demasiado en serio. El primero es la formidable dirección de Sam Mendes, un hombre de una versatilidad increíble, capaz de pasar con gran facilidad del ácido cuadro suburbano de Belleza americana (1999) al mejor policial negro en Camino a la perdición (2002), de la tensa inacción bélica de Soldado anónimo (2005) al drama intimista de época en Sólo un sueño (2008), y de una comedia romántica como El mejor lugar del mundo (2009) a esta Skyfall, que es probablemente la mejor película de acción del 2012.

 

Los productores de la saga siempre han cambiado de director, no necesariamente por el director de moda en el género (por suerte nunca se les ocurrió un Michael Bay, por ejemplo) pero sí por uno efectivo, que se hubiese probado ya en el cine de acción (como Martin Campbell). Sin embargo últimamente esas opciones han sido sorpresivas, como la de Marc Forster en Quantum of Solace o ahora Mendes, el primer director ganador de un Oscar en hacerse cargo de una película de Bond (nota a los productores: ¿qué tal Kathryn Bigelow para la próxima?). Pero a diferencia de Forster, cuya entrega fue muy irregular y despareja, Mendes aprueba con creces; no sólo como director de grandes secuencias de acción, sino - una vez más - como director a secas. Algunas de las mejores secuencias de Skyfall no son necesariamente aquellas con gran despliegue físico o montaje vertiginoso (que también lo tiene), sino algunas de las más simples - y mejor actuadas - de la serie.

 

Una: el enfrentamiento entre Bond y su perseguido en las alturas de un edificio en Shanghai (donde se luce particularmente la estupenda fotografía de Roger Deakins). Otra: el primer encuentro entre Bond y Silva, el gran villano de esta entrega. No sólo es un atractivo duelo actoral (en el que gana por goleada, por supuesto, el español Javier Bardem) sino que además se permiten bromear con la posible bisexualidad de Bond, algo impensable en el pasado ("¿qué te hace pensar que sería mi primera vez?"). Son otros tiempos, sin duda.

 

Pero sobre todo, Skyfall es una película que no decae ni un momento, que recupera cierto tono irónico que se había dejado un poco de lado desde la introducción de Craig, y cuya sucesión de escenarios exóticos y escenas de acción no luce antojadiza sino funcional a la trama, además de visualmente atractiva (una vez más, gran trabajo de Roger Deakins y del equipo de segunda unidad y efectos visuales). Y, como si fuera poco, cuenta con el mejor enemigo que se recuerde en mucho tiempo, otra gran composición maligna de Bardem en la que el look juega un rol fundamental (recuérdese su asesino imparable de Sin lugar para los débiles).

 

No deja de ser significativo, finalmente, que el clímax de la película encuentre a Bond acuartelado en un lugar extrañamente familiar y aislado, apartado de toda tecnología y enfrentando a su enemigo con lo que tiene a mano, con la sola compañía de dos viejos que son símbolo de otros tiempos y de otra forma de hacer y de pensar. Un padre y una madre sustitutos, podría decirse, para otro héroe (como Batman, como Superman, como Peter Parker) que ha crecido sin padres biológicos. Los huérfanos son los mejores, dijera M.

 


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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