25 Watts

25 Watts

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  • Titulo original: 25 Watts
  • Dirección: Juan Pablo Rebella -Pablo Stoll
  • Género: Comedia
  • Protagonistas: Daniel Hendler - Jorge Temponi
  • País: Uruguay Año: 2001
  • Duracion: 94'
  • Elenco: Alfonso Tort - Valeria Mendieta - Valentín Rivero - Walter Reyno
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: Retina Latina
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Montevideo, sábado, 7 de la mañana. El Leche (Daniel Hendler), Javi (Jorge Temponi) y Seba (Alfonso Tort) todavía no se fueron a dormir. Cansados y aburridos se sientan en el murito de siempre a tomar una cerveza. 24 horas en la vida de tres pibes de barrio, un sábado de verano cualquiera. Un retrato humorístico de la atmósfera de un barrio típico montevideano. Sus personajes, escenarios y situaciones. Es el universo de los jóvenes, de los pibes de la esquina, los que nunca hacen nada. Los que no tienen nada para hacer.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

La vida hecha realidá’

La película es en blanco y negro, pero está llena de color. Parece que no está pasando nada, sin embargo está llena de situaciones jocosas, algunas de ellas insólitas, pero perfectamente posibles aún en una ciudad como Montevideo. Es que en 25 Watts, el primer largometraje de los jóvenes Rebella y Stoll (26 años cada uno), por fin logramos ver un retrato de uruguayos creíble y a la vez sorprendente. Porque para vernos reflejados en la pantalla, los montevideanos no necesariamente precisamos ver el Palacio Salvo o un desfile de llamadas. Tampoco tenemos que ser –o haber sido- un pibe como el Leche, Javi o Seba, que amanecen sentados en el murito de la esquina.


El barrio de 25 Watts podría ser cualquier barrio montevideano; no aparece ningún ícono de la ciudad pero al mismo tiempo está lleno de ellos: los chiquilines haciendo “ring raje”, el video club de mala muerte, la vecina que pasa las horas en la vereda, el autoparlante anunciando “la pasta de mañana”. De esa descripción del típico aburrimiento montevideano sale gran parte de la frescura de esta película, pero aún hay más: no recuerdo haber visto otra película uruguaya donde se le haya prestado tanta atención a los pequeños detalles. ¿Quién dijo que en el cine sólo tienen que suceder grandes cosas? ¿Quién no se ha detenido a leer, como un pelotudo, la etiqueta del agua Salus? De esa identificación minimalista también surge gran parte de su gracia.


Sí, es cierto, parece que no pasa nada, pero Rebella y Stoll, quienes alegan haberse inspirado en ellos mismos y en personajes reales que rodearon su adolescencia, han creado una fauna urbana muy reconocible: el “hippillo” místico, el dueño del video club con su remera de El Día de la Bestia (“el porno es la vida, es la vida hecha realidá’”), el insoportable hijo del jefe, la novia que parece estar en otra, el vecinito un poco bobo, el amigo de nuestro hermano mayor, que irremediablemente nos llama “fulano chico”. Hay una chispa en los diálogos y en la presentación de esos personajes que resulta sumamente entretenida, y quizá el más caricatural de ellos es probablemente el más efectivo: ese repartidor de comida rápida y ex blandengue paranoico que compone Roberto Suárez es tanto un acierto del libreto como una creación personal del propio actor. Sencillamente brillante.


Es precisamente en esa única escena en que los realizadores rompen momentáneamente la progresiva quietud de ese sábado estival: casi todo el resto de la película está hecha de largas tomas fijas donde lo que sucede, sucede dentro del cuadro, con mínimos movimientos de cámara. Es al mismo tiempo un recurso narrativo efectivo (si se supone que no está pasando nada, no hay que sacudir la cámara a lo Trainspotting, ¿verdad?) y una muestra de la falta de pretensiosidad del proyecto; no estamos ante dos jóvenes directores con ganas de lucirse, sino ante dos creadores que se preocuparon muchísimo por el contenido. ¿Quiere decir que 25 Watts es una película formalmente desprolija? Para nada, al contrario: cada plano parece estudiado y cargado de propósito y, en más de un momento, ejecutado con verdadero ingenio. Pero lo que respira cada fotograma de 25 Watts es una profunda honestidad y modestia.



No deja de ser irónico que el guión haya perdido el concurso del FONA en 1998, recibiendo en cambio una mención con una advertencia sobre el uso del “lenguaje”. Yo le preguntaría a los señores del jurado: ¿queremos un cine que “hable bien” o queremos un cine que cuente bien una historia? Ya no importa: la película logró realizarse y parece destinada a tener mucho más éxito del que sus propios autores esperaban.


Al menos estoy seguro de que Rebella y Stoll jamás imaginaron que su película iba a tener la acogida que ha tenido en festivales extranjeros: Tiger Award a la mejor película y MovieZone Award del jurado de la juventud en el Festival de Rotterdam, y premio de la crítica en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. En este último también recibió el premio al mejor actor, compartido por sus tres jóvenes protagonistas, en una decisión perfectamente compartible: 25 Watts también se sostiene por la naturalidad de Hendler, Temponi y Tort, que parecen amigos de toda la vida.

 


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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