La última estación

La última estación

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  • Titulo original: The last station
  • Dirección: Michael Hoffman
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Helen Mirren - Christopher Plummer
  • País: Reino Unido-Alemania-Rusia Año: 2009
  • Duracion: 1h52'
  • Elenco: James McAvoy - Paul Giamatti - Anne-Marie Duff - Kerry Condon
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Después de 48 años de matrimonio, la condesa Sofía (Helen Mirren), devota esposa, amante, musa y colaboradora de León Tolstoi (Christopher Plummer), descubre que el gran novelista ha renunciado a todas sus posesiones en favor del pueblo ruso. Sofia inicia entonces una lucha de poderes contra Vladimir Chertkov (Paul Giamatti), discípulo de confianza de Tolstoi, a quien cree responsable de haber convencido a su esposo de firmar un nuevo testamento.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras…: La película es un placer de principio a fin, no sólo por su valor testimonial y su estupenda reconstrucción de época, sino sobre todo por un notable elenco donde se lucen particularmente Helen Mirren y Christopher Plummer.

Bienes de familia

Hace unos 20 años que este proyecto venía dando vueltas, desde la publicación de la novela homónima de Jay Parini en 1990. En aquel entonces, el actor estadounidense de origen mexicano Anthony Quinn quiso interpretar a León Tolstoi, pero el proyecto fracasó y, tras la muerte de Quinn en 2001, el papel convocó el interés del británico Anthony Hopkins, quien habría tenido enfrente a Meryl Streep como Sofía, esposa del gran escritor ruso. Pero este proyecto tampoco prosperó. Finalmente, y a partir de un guión escrito por el propio director Michael Hoffman, llegó a la pantalla en 2009.

No se trata de una biografía, del retrato de una vida larga y rica (algo probablemente inabarcable en una película), sino de un breve período que condensa claramente varios de los aspectos por los cuales Tolstoi sería recordado más allá de su obra literaria, y que tienen que ver con su dedicación a una forma de vida austera y con el despojamiento de bienes materiales en pos de un compromiso espiritual y filosófico con los pobres y la naturaleza. Precisamente es ese despojamiento de los beneficios de su obra como autor, al servicio del pueblo ruso, lo que lo enfrenta con su esposa Sofía, condesa para más datos y miembro de una aristocracia rusa radicalmente opuesta a las ideas pre-revolucionarias de Tolstoi y sus seguidores. Sofía, que estuvo a su lado durante 48 años, entendía que esos beneficios le correspondían únicamente a sus herederos, los 13 hijos que tuvieron juntos, y que su marido estaba siendo manipulado por fanáticos que sólo querían despojarla de lo que en definitiva eran bienes de familia.

Lo estupendo de la adaptación de Hoffman es que trasciende la intimidad de ese conflicto familiar (si es que puede hablarse de “intimidad” cuando la prensa de la época seguía día a día, minuto a minuto, los acontecimientos que tuvieran lugar en esa casa de campo, cual paparazzis apostados frente a la residencia de una estrella) para enmarcarse en un cuadro social que, sin alcanzar dimensiones épicas, sí da cuenta de una época germinal en la que se estaba gestando otra Rusia, probablemente también otro mundo (la acción se ubica en 1910, poco tiempo antes de la muerte del escritor). En ese sentido es bien interesante el contrapunto que se establece entre la relación añeja (aunque no exenta de cierta frescura) de Tolstoi y Sofía y ese nuevo amor que nace entre los jóvenes Valentín (James McAvoy) y Masha (Kerry Condon), flanqueado por el idealismo e inexperiencia del primero y la franqueza independiente de la segunda. Entre ambas historias de amor (porque La Última Estación es, ante todo, una gran historia de amor) hay una reflexión sobre la capacidad de abrazar las diferencias y la libertad intrínseca del ser amado, y sobre el matrimonio como resguardo del amor y de los bienes materiales.

La película es un placer de principio a fin, no sólo por su valor testimonial y su estupenda reconstrucción de época, sino sobre todo por un notable elenco donde se luce particularmente la pareja protagónica. El canadiense Christopher Plummer ofrece, a sus 80 años, probablemente la mejor actuación de su carrera; su caracterización como Tolstoi es no solo perfecta desde el punto de vista físico, sino en la forma como conjuga el espíritu de un hombre brillante que también podía ser confundido, a esa altura, con un viejo senil o con un loco. A su lado, Helen Mirren (ella misma descendiente de una familia aristocrática rusa, como su Sofía) ofrece otro nuevo espectáculo actoral, sutil y emocional al mismo tiempo, sin caer en histrionismo de ningún tipo. Si no le hubieran dado ya un Oscar por su labor en La Reina (2006), habría que decir que este año lo de Sandra Bullock fue un robo a mano armada.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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